MADRID (EFE).— Un objeto interestelar detectado recientemente, designado 3I/ATLAS, podría ser el cometa más antiguo jamás observado por la ciencia, señalaron investigadores durante la Reunión Nacional de Astronomía 2025.
El hallazgo, descrito como “el más relevante hasta la fecha” por el astrónomo Matthew Hopkins, de la Universidad de Oxford, correspondería a un cuerpo celeste con más de 7,000 millones de años, es decir, anterior en 3,000 millones de años al nacimiento del Sistema Solar.
El cometa fue avistado por primera vez el martes 1 pasado mediante el telescopio Atlas en Chile, cuando se hallaba a 670 millones de kilómetros del Sol.
Es el tercer objeto interestelar conocido que ingresa al Sistema Solar, luego de 1I/Oumuamua en 2017 y 2I/Borisov en 2019. A diferencia de los anteriores, 3I/ATLAS procedería del disco grueso de la Vía Láctea, región galáctica poblada por estrellas antiguas.
“Todos los cometas no interestelares, como Halley, se formaron con el Sistema Solar, por lo que tienen hasta 4,500 millones de años”, explicó Hopkins. “Los objetos interestelares pueden ser mucho más antiguos y, de los que se conocen hasta ahora, 3I/ATLAS es, muy probablemente, el más antiguo que hemos visto jamás”.
El objeto sería rico en hielo de agua, producto de su origen en una estrella del disco galáctico mencionado.
Chris Lintott, coautor de la investigación y conductor del programa “The Sky at Night” de la BBC, afirmó: “Se trata de un objeto procedente de una parte de la galaxia que nunca antes habíamos visto de cerca. Creemos que hay un 66% de probabilidades de que este cometa sea más antiguo que el Sistema Solar”. Conforme se acerque al Sol, se espera que libere vapor y polvo, formando una coma y cola visibles desde la Tierra. El hallazgo ocurrió justo antes de que entre en operación el Observatorio Vera C. Rubin, que explorará el cielo óptico durante una década. “El descubrimiento de 3I sugiere que las perspectivas para Rubin pueden ser ahora más optimistas”, declaró Rosemary Dorsey, de la Universidad de Helsinki. “Es posible que encontremos unos 50 objetos, algunos de los cuales tendrían un tamaño similar al de 3I”, precisó.
Las primeras imágenes ya revelan actividad en el cometa y sugieren un tamaño superior al de sus predecesores. De confirmarse su antigüedad, el objeto proporcionaría nuevas claves sobre los procesos de formación de las estrellas y planetas a lo largo de la galaxia.
Está previsto que podrá observarse con telescopios hacia finales de 2025 y principios de 2026.
