SAN JUAN (AP).— En una librería del principal centro comercial del Caribe, decenas de personas, en su mayoría de edad avanzada, hojeaban un pequeño diccionario con interés. El volumen titulado “El ABC de DtMF”, siglas del nuevo álbum “DeBÍ TiRAR MáS FOToS” de Bad Bunny, descifra referencias culturales presentes en sus canciones.
“Es una guía para entender nuestra realidad”, dijo Luis Rosado, de 57 años.
El lanzamiento del diccionario coincidió con el inicio de una serie de 30 conciertos del cantante, los cuales han sido recibidos como un momento crucial para visibilizar temas sociales.
El álbum “ha despertado una conversación alrededor de todo el mundo de nuestra situación como colonia”, afirmó Andrea Figueroa, atleta de 24 años.
En el escenario, un cartel proyectaba la frase: “Puerto Rico es una colonia desde que Cristóbal Colón ‘descubrió’ la isla durante su segundo viaje al Nuevo Mundo en 1493”. En el primero de sus 30 conciertos, anteanoche, Bad Bunny interpretó temas sobre gentrificación, desplazamiento y migración.
En la canción “Qué pasó con Hawaii”, canta: “No quería irse pa’ Orlando, pero el corrupto lo echó”.
Figueroa relató que su propio padre debió abandonar la isla por razones laborales. “La letra me toca porque es mi historia también”.
La vivienda y el turismo desmedido son temas centrales del espectáculo. Desde una casa típica usada como escenario, el artista preguntó al público: “¿Será de gente buena? ¿Será de Airbnb?”. La multitud abucheó con fuerza, reflejando preocupación por el alza del 60% en los precios de vivienda entre 2018 y 2024, y el aumento de los alquileres turísticos de mil a 25 mil en una década.
En La Perla, zona históricamente vulnerable, Carmen Lourdes López Rivera, líder comunitaria, destacó el impacto del álbum. “Siempre han dicho que nos quieren sacar de aquí”, recordó. “Vamos a luchar por lo que a nosotros nos pertenece”.
La canción en la que Bad Bunny dice “quieren al barrio mío y que la abuelita se vaya” resonó especialmente entre los asistentes.
Los conciertos también han tenido efectos económicos tangibles. Las autoridades calculan que atraerán a más de 600 mil visitantes, por lo que generarán ingresos superiores a los 186 millones de dólares y crearán al menos 3,600 empleos. Además, se han reservado más de 35 mil noches de hotel durante una temporada tradicionalmente baja.
La música folclórica también ha sido revalorizada. “Es bien necesario entender de dónde venimos”, señaló Jorge Gabriel López Olán, percusionista de 28 años, quien ha visto incrementarse la demanda de clases de bomba y plena.
Durante el concierto, los bailarines lucieron trajes típicos, sombreros de paja y compartieron escena con gallinas vivas, en una puesta que resaltó elementos tradicionales.
El interés ha llegado incluso a las aulas. Universidades como Princeton y Yale han comenzado a ofrecer cursos sobre Bad Bunny. “En lugar de ir yo al mundo, voy a empezar aquí”, declaró Albert Laguna, profesor de Yale. Paralelamente, la inclusión del sapo crestado puertorriqueño en el álbum despertó un renovado interés ambiental. “Son cosas que no habíamos visto antes”, admitió Abel Vale Nieves, de Ciudadanos del Karso. “Es una bella oportunidad para visibilizar nuestra desventaja”.
De un vistazo
Ambientalismo popular
La aparición del sapo crestado en vídeos y conciertos de Bad Bunny ha despertado renovado interés en la fauna de Puerto Rico y sus amenazas, con un impulso a su protección. Esto no se había vivido antes.



