MADRID (EFE).— “Los topicazos existen”, según la ilustradora madrileña Ximena Maier, autora de “Cuaderno del Prado”, un libro de acuarelas y apuntes hechos desde la trastienda de la pinacoteca, que confirman estereotipos como que los japoneses quieren empezar por la sala uno, los hombres se demoran delante de la “Maja desnuda” de Goya y a todos los visitantes les gustan los chismes.
En una entrevista con EFE, Maier (Madrid, 1975) cuenta cómo, gracias a un subterfugio burocrático, fue considerada “copista extraoficial” del Museo del Prado, lo que le permitió durante un año pasear a su antojo por todos los rincones del recinto.
Dibujaba acuarelas y tomaba apuntes que se han convertido en el “Cuaderno del Prado” (editorial Lumen), una especie de libro-guía que invita a conocer el museo y ofrece itinerarios para “aprovechar dos horas de recorrido”.
La autora también dedica un apartado a obras que, “si no fuera porque están en el Prado… pensaría que ¡vaya tela!”, y admite que al visitante le va más el “chisme” de cuántos hijos fuera de matrimonio tuvo tal rey que la explicación técnica sobre la pincelada de Velázquez.
El cuaderno se publicó originariamente en 2017 por Nido de Ratones y, ahora, en 2025, Lumen publica una nueva edición revisada y ampliada.
A Maier, la idea de convertir sus andanzas por el museo en un cuaderno le surgió en 2016, tras dibujar durante tres horas en las salas del Prado con una “desconexión absoluta”.
Su entusiasmo la llevó a conseguir la autorización del jefe de Conservación de Dibujos y Estampas del Prado, José Manuel Matilla. Y no solo eso, al terminar el cuaderno le aseguraron que podía ofrecer algún dibujo para la colección del Museo.
Aunque el Prado solo tiene obra anterior a Picasso (1881-1973), y solamente acepta obras maestras absolutas, de vez en cuando hace alguna excepción para artistas vivos que han colaborado con el museo, o para creaciones que sirven de documentación de algo concreto.
Maier se considera una “privilegiada” y así se lo hizo saber al director del Prado, Miguel Falomir, por la “oportunidad” de trabajar dentro del museo con total libertad.
Reconoce que se trata de un proyecto de aficionada porque no es una experta en arte, y sí una ilustradora con más de 20 años en el oficio, que ha trabajado en libros, revistas, películas, anuncios y murales, pero este, dice, es su primer libro como autora.
Recomendaciones
Maier sugiere ver las obras de Goya y Velázquez como el itinerario idóneo, y no se muerde la lengua al incluir en el libro la lista de cuadros a los que tiene “manía”: todo lo de Rafael, Caravaggio, el “Cristo” de Goya, “Las tres Gracias” de Rubens y los cuadros “sinuosos” del Greco, entre otros.
Y en ese relato de cuadros que no le gustan, Maier reconoce que hubo cierto choque con la dirección, que finalmente lo ha entendido porque saben “que está hecho desde el cariño y con un profundo sentido de admiración”.
También están sus favoritos “sin orden ni concierto”. Y en esa visión no académica Maier incluye: “El niño Federico Flórez”, de Madrazo; “El general Palafox”, de Goya; “El infante Don Carlos”, de Diego Velázquez; “La Virgen con el Niño”, de Giovanni Bellini; “La condesa de Chinchón”, también de Goya; “Venus y Adonis”, de Veronés, y “La Natividad” de Barocci.
De un vistazo
Recorrido especial
Ximena Maier pasea por todos los rincones desde las salas principales del Museo del Prado, la preparación de exposiciones y montajes, el laboratorio de análisis químicos, el almacén y hasta el momento en que limpian la sala de “Las Meninas” de Velázquez, con el recinto en silencio, ya cerrado.
Energía de los visitantes
Maier se muestra fan del museo vacío, pero también de “la energía de las horas”, pues los visitantes de después de comer nada tienen que ver con los de la mañana, “y luego está el público que desconoce totalmente la obra”.
Diferencias
Tampoco es lo mismo un grupo de japoneses que uno de italianos. Los japoneses se estresan mucho si les dicen que empiecen la visita por la sala seis, y no por la uno, mientras que italianos y franceses suelen querer ver solo pintura de su país.
