Ante los desafíos de hoy en todas las dimensiones sociales, consecuencia de nuestra conducta y de generaciones pasadas, se hace necesaria la construcción de un nuevo orden sobre la base sólida de los principios y valores éticos que propone la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) con el fin de guiar el progreso cabal, espiritual y material de todos.
¿Qué es la DSI?
Es el conjunto unitario de enseñanzas del Papa y de los obispos en comunión con él, que interpretan en su integralidad las cuestiones de la vida de la sociedad, para orientar y animar, desde el ámbito moral y ético, la acción de los creyentes y hombres de buena voluntad en la búsqueda de soluciones de orden práctico, con el propósito de tener un mundo más humano y acorde con los designios del Creador.
Este trabajo del Magisterio de la Iglesia nace y se desarrolla del encuentro del mensaje evangélico y de sus exigencias frente a problemáticas en dimensiones como la política, la economía, la cultura, la ecología, las comunicaciones, la libertad y el estado de derecho.
Es de orden teológico y moral y tiene como vías cognoscitivas la fe y la razón. Procura la formación de la conciencia social y no ofrece soluciones técnicas.
El mensaje del Evangelio a que nos referimos es el mandamiento de amor de Jesús, como Él lo vivió, hasta dar la vida. Mandamiento indispensable para nuestro perfeccionamiento, el de la comunidad, a fin de que imperen la justicia y la paz, y es fundamento de sus principios y valores universalmente aceptados y permanentes en el tiempo.
Estabilidad
La dignidad humana, el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la participación y la solidaridad, son los principios, que se complementan y refuerzan mutuamente con valores que son su marco de referencia: la libertad, la verdad, la justicia y la caridad, siendo este último el que incluye e impulsa todo. Respetar esta estructura ética es garantía de estabilidad y bienestar.
Esta doctrina se sirve de las distintas ramas del saber humano para comprender mejor las situaciones que analiza y poder expresar de una mejor manera su mensaje. Se desarrolla en función de las circunstancias cambiantes de la historia. Por este motivo sus juicios son contingentes quedando abierta a los problemas sociales nuevos. Su enseñanza se actualiza, no se agota.
Por un fin común
Está dirigida a cualquier persona que desee construir una sociedad más justa y humana porque señala un camino de bien a seguir.
Constituye una acción solidaria del Magisterio de la Iglesia con los gozos, las esperanzas, las angustias y las tristezas de todos y se transmite principalmente a través de encíclicas.
Esta enseñanza promueve el desarrollo integral de cada persona para que, renovada por el amor de Dios, despojada de la esclavitud del pecado, sea capaz de humanizar las estructuras sociales injustas y de crear las que contribuyan al bien común. Trabajando de esta manera se descubre y realiza el sentido de la vida personal y social.
La DSI es palabra que libera porque posee la eficacia de la verdad y de la gracia del Espíritu Santo, porque penetra los corazones de piedra disponiéndolos a cultivar pensamientos y proyectos de amor, de justicia, de libertad y de paz. Es Evangelio que resuena en la sociedad de hoy para superar con eficacia y prudencia situaciones de miseria, de injusticia y otros males que afectan y amenazan al ser humano. Es motivo de esperanza para la humanidad.
Como peregrinos de esperanza, estamos llamados a conocer y hacer vida esta doctrina, la cual requiere de un proceso de reflexión y discernimiento previo a la acción. Para este trascendental propósito es indispensable superar la pasividad e indiferencia personal frente a conductas de sociedad civil y gobierno contrarias a la dignidad humana.
Este ideal podrá irse logrando si cada vez hay más hombres y mujeres, sean creyentes o personas de buena voluntad que, en sus distintos ámbitos, asuman, testimonien y difundan estas orientaciones.
Escuela de Doctrina Social de la Iglesia San Juan Pablo II. WhatsApp: 9993-35-24-84. escuela@caritasdeyucatan.org.mx
