El padre Jorge Alberto Flores Ulloa, superior de la Compañía de Jesús en Yucatán, expresó que están agradecidos con Dios por la elección en 2013 de un Papa surgido de la congregación y que hace unos meses retornó a la Casa del Padre.
El argentino Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, falleció el primer lunes de la Pascua pasada. Además de jesuita, fue el primer pontífice en la Historia nacido en el continente americano.
El sacerdote confesó al Diario que el anuncio de la elección de Francisco hace más de una década “fue un momento de mucha alegría, de mucha consolación porque evidentemente, al tener un papa jesuita, nosotros sentíamos que nuestro carisma, nuestra mística, nuestro modo de proceder, como decía San Ignacio de Loyola, tenía sentido y pertinencia en estos momentos en la vida, no solo de la Iglesia, sino también del mundo”.
“Un Papa formado en la espiritualidad ignaciana, con la mística ignaciana, desde los ejercicios espirituales, pudo imprimir ese toque a la Iglesia que estaba necesitando. Independientemente del contexto tan complicado que le tocó, el papa Francisco vino a dar oxígeno, nuevo aliento, vino a refrescar sin tocar temas delicados”.
“Detrás del Papa hay obispos y cardenales que querían ‘desentrampar la carreta’, salir adelante, saber responder a las exigencias de este mundo cambiante y las problemáticas que tenían que ver con una Iglesia cerrada. Y todo esto nos marcó como sacerdotes jesuitas”.
“Logramos ver en el papa Francisco el modo en que comprendemos los jesuitas nuestra misión hoy”.
La misma misión
El superior aclaró que la misión seguía siendo la misma, pero en esos momentos ésta se comprendía desde el carisma jesuita, desde la espiritualidad ignaciana.
“Hoy tenemos sobre la mesa cuatro preferencias apostólicas. Desde ellas comprendemos nuestra labor hoy en este mundo, en este planeta, en esta Iglesia concreta; el papa Francisco encarna éstas y están presentes en su legado, en sus modos, su discurso, ser y quehacer”.
La primera preferencia la representan los ejercicios espirituales. “Que la gente pueda conocer la espiritualidad a través de los ejercicios espirituales de San Ignacio”, explicó el sacerdote.
La segunda consiste en caminar con pobres y excluidos, marginados, vulnerables de la sociedad. “No podemos hacer algo que no hizo Jesús, tenemos que caminar, seguir caminando con los pobres y excluidos”.
La tercera es caminar con los jóvenes, escucharlos y andar con ellos.
La cuarta preferencia apostólica es el cuidado de la Casa Común, la problemática de una creación del mundo natural “que estamos destruyendo, la inconsciencia porque no hay respeto por ello y nos tenemos que hacer cargo y amar la creación y descubrir a Dios en ella”.
El padre Flores Ulloa dice que el papa Francisco, a través de sus escritos, homilías y encíclicas, representaba estas cuatro preferencias.
“Estamos más que felices por ello y agradecidos con Dios por regalarnos un Papa de esta talla, un hombre del Espíritu”, indicó el superior.— Claudia Sierra Medina
