MÉRIDA.— La realidad actual de los descendientes de coreanos en Yucatán está marcada por las características de aquella primera migración que en 1905 trajo a sus antepasados bajo engaños a trabajar a las haciendas de Yucatán. Ese hecho impactó en el rápido mestizaje y en la dificultad para conservar su lengua y tradiciones, así como para revertir las condiciones de pobreza en las que vivieron, principalmente en interior del Estado.
Estas características explican las marcadas diferencias de esta comunidad con otras también descendientes de migrantes, explica Claudia Dávila Valdés, autora del libro “Libaneses y coreanos en Yucatán. Historia comparada de dos migraciones”.
Una de las principales características de esa migración, detalla la investigadora de la Uady, es que se trató de un único grupo que llegó a México en barco. Arribaron a Salina Cruz, Oaxaca, un cuatro de mayo, fecha en la que ahora se conmemora el Día de Corea en Mérida. Luego viajaron en tren a Veracruz y de ahí, en barco a Progreso.
Fue una embarcación que zarpó de Asia con 1,033 coreanos, de los cuales finalmente llegaron vivos 1,014 a Yucatán. “No se conocían entre sí… Era un grupo muy heterogéneo: los que estaban huyendo de las cuestiones económicas y los que huían de las cuestiones políticas. Había los aventureros que querían correr suerte.

Coreanos, a las haciendas de Yucatán
“Mayoritariamente eran hombres, pero también había mujeres; la mayoría, esposas de los viajeros”, explica la catedrática del Centro de Investigaciones Regionales “Hideyo Noguchi”.
Todos vinieron con un contrato firmado por cuatro años: “Estaban obligados a trabajar y llegaron con una deuda (los gastos de su traslado). Evidentemente ellos no tenían ni idea de qué era Yucatán, el clima o las características de la planta”.
Y aunque el contrato estipulaba qué iban a hacer e incluso cuánto les iban a pagar, no sabían lo que eso significaba, detalla la especialista en migraciones. Al llegar fueron repartidos en 32 haciendas: “Según el dinero que dio cada hacendado, pues es el número de coreanos que les tocó”.
Así, trabajaron como cualquier peón de la época, sin libertades. “Estaban acasillados en las haciendas y cada vez que alguno salía, pues lo agarraban y lo regresaban a su hacienda”.

Diferencias entre libaneses y coreanos
La doctora compara esta migración con la de los libaneses en Yucatán, “que llegan más o menos con la misma situación socioeconómica, a buscar suerte. Pero la diferencia es que estos coreanos llegaron en un solo barco y no es una comunidad que se esté alimentando de nuevas llegadas de gente coreana, como sí se dio en el caso de los libaneses”.
Por otro lado, detalla, está la dispersión. “No fue una migración comunitaria. Venían de diferentes ciudades y de diferentes clases sociales que se unieron en un barco y se lanzaron a la aventura, pero cuando llegan a Yucatán se vuelven a dispersar en 32 haciendas y eso hace muy complicado que se forme una comunidad”.
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Además ,explica, “los hombres solteros empezaron a rehacer y a reconfigurar sus vidas en Yucatán. No había mujeres que estuvieran llegando a alimentar y a consolidar una comunidad coreana en Yucatán”.
Esa dispersión y la obligación de trabajar en el campo yucateco con otras personas, sobre todo de origen maya, los hace integrarse de una forma muy rápida y abrupta. Además no hablaban el idioma”, señala la doctora Dávila.

Coreanos y mayas, en rápido mestizaje
“Para ellos no se trató de una instalación progresiva con ayuda y con solidaridad, sino que llegaron y ‘a ver cómo le haces, arréglatelas como puedas y date a entender. Y entonces eso hizo que haya mestizaje rápidamente, desde la primera generación”.
Otro punto fue que los coreanos ya no pudieron regresar a su país. “Cuando terminó su contrato Corea se había vuelto un protectorado de Japón y no querían regresar bajo esa situación. Además, no tenían el dinero suficiente”.
Al término del contrato, los coreanos continuaron su dispersión. Algunos migraron a Mérida, otros a Campeche o Quintana Roo. Hubo un grupo que fue a Cuba para trabajar en la caña de azúcar y otros a Ciudad de México y Tijuana.

Otros se agruparon para seguir trabajando en las haciendas, por contratos más cortos, e iban de una a otra. “Hay demasiada movilidad geográfica y eso de alguna manera dificulta que se forme una comunidad consolidada. Hubo esfuerzos por organizarse, pero no lograron cuajar”.
“En cuanto a su posición económica, se quedaron dentro de las clases populares pobres y rurales, sobre todo los que permanecieron en el interior de Yucatán. En la ciudad de Mérida sí hubo cierto ascenso, pero costó generaciones. No fue tan rápido como con los libaneses que en la segunda generación ya habían remontado… A los coreanos les costó mucho trabajo”, explica la profesora de ciencias sociales.
Esfuerzos para promover la cultura de Corea
A decir de la académica, la comunidad de descendientes coreanos no preservó la lengua o las costumbres de sus antepasados. Algunas de ellas han sido reintroducidas por migrantes religiosos llegados en fechas recientes.
“A mí me parece que lo que ellos conocen de Corea ha sido algo reintroducido de manera muy actual y no fue algo heredado de quienes llegaron de ese país. Ha habido un esfuerzo por parte del gobierno coreano por reactivar e incentivar la asociación y la comunidad de descendientes de coreanos en Yucatán. Le ha metido mucho dinero para incorporarlos”.
“Me parece que el gobierno de Corea del Sur tiene esta intención de poner de moda lo coreano. Eso ayuda también a que los que tienen sangre coreana empiecen a reivindicar sus ancestros”, opina la investigadora.

Descendientes coreanos en Mérida
A consideración de la entrevistada, a raíz de estos apoyos del gobierno de Corea del Sur, y la labor de “unas 10 familias de descendientes, divididas entre el grupo A y el grupo B” han cobrado más auge las actividades para recuperar la memoria de esta comunidad; aunque que reconoce que se limita principalmente a quienes radican en Mérida, por las dificultades de traslado de quienes están en interior del Estado.
Producto de estos esfuerzos están el Centro Educativo y de la Cultura Coreana en Yucatán y el Museo Conmemorativo de la Inmigración Coreana a Yucatán. El Hospital de la Amistad Corea México también se realizó con gestiones de descendientes y recursos del gobierno surcoreanos.
Como informamos, Hoy, la Asociación de Descendientes Coreanos en Yucatán tendrá su desfile por el Día de Corea, el cual saldrá a las 5:30 de la tarde de la esquina “El Chemulpo” (nombre del puerto del que salió el barco de migrantes), en la 57 con 72, hasta el Palacio Municipal de Mérida.
