A la izquierda, altar de El Jesús; arriba, imagen de San Ignacio de Loyola, fundador de los jesuitas, y fotografía de Miguel Agustín Pro Juárez, el Padre Pro, sacerdote ejecutado en la Guerra Cristera
A la izquierda, altar de El Jesús; arriba, imagen de San Ignacio de Loyola, fundador de los jesuitas, y fotografía de Miguel Agustín Pro Juárez, el Padre Pro, sacerdote ejecutado en la Guerra Cristera

La arquitectura del templo de El Jesús, que construyó la Compañía de Jesús en el siglo XVII con el apoyo de los vecinos, ha sido prácticamente la misma desde entonces, explicó el padre Jorge Alberto Flores Ulloa, superior de la congregación en Yucatán.

La iglesia se ubica en la esquina de las calles 60 y 59, en el Centro Histórico, y es común que la elijan como sede de celebraciones de matrimonios en buena medida por la belleza del edificio.

El interior fue modificado tras la persecución cristera a principios del siglo XX. El retablo principal fue quemado y se le extrajeron muchas piezas religiosas. El retablo se volvió a elaborar en las décadas de 1930 y 1940.

En redes sociales circulan imágenes que dan cuenta de las características del antiguo retablo.

El padre Flores Ulloa recordó que la presencia jesuita en Yucatán se remonta al siglo XVII y que en todos estos años han pisado estas tierras varias decenas de sacerdotes.

Añadió que la presencia ininterrumpida en Yucatán, que están conmemorando con un programa especial, se festeja después de las variadas expulsiones que vivió la congregación del territorio de México y de otras naciones. En nuestro país, la primera deportación de la orden religiosa fue en 1767, después de más de un siglo y medio de haber llegado por primera vez a Mérida.

Orígenes

El padre Flores Ulloa recordó que el Colegio de San Francisco Javier se fundó en la capital yucateca en 1618, en el lugar que actualmente ocupa el edificio central de la Universidad Autónoma de Yucatán.

Se construyó la casa habitación de los sacerdotes, el convento y el templo, que fungía como una especie de capilla de la escuela.

La edificación de la iglesia tuvo lugar en el siglo XVII. Formaba parte de un complejo que fue modificado con el paso del tiempo.

El superior destacó que todo esto lo hicieron con los recursos y el apoyo de los vecinos. “Los jesuitas no trabajaban con un capital propio, sino con el capital de la gente”, apuntó.

Reconoció que no fue fácil el establecimiento de la congregación en México. A Mérida regresaron por primera vez en 1903 para instalarse en su antigua vivienda.

Cambio de manos

Cuando fueron expulsados en el siglo XVIII, El Jesús pasó a manos de los franciscanos, aunque no en ese mismo momento.

El templo se convirtió en la “parroquia de pardos y morenos”. En el contexto colonial, estos términos se referían a grupos de personas de ascendencia africana, ya sea por nacimiento o por unión de razas, distinción que se hacía en tiempos de una sociedad muy clasista.

Posteriormente, en 1822 el templo fue entregado a la Tercera Orden Franciscana. Por esa razón a El Jesús también se le conoce como Tercera Orden.

Los jesuitas regresaron a Yucatán en 1903 y recuperaron sus antiguas instalaciones. Pero fueron expulsados de nuevo después del triunfo de la Revolución, cuando no solamente los sacerdotes de la congregación religiosa, sino también de otras órdenes y diocesanos yucatecos debieron abandonar la entidad.

“Puedo imaginar que fue por cuestiones de intereses”, apuntó el superior.

“Los jesuitas han estado siempre del lado de la gente, de los pobres y eso no siempre es bien visto”.

A raíz de su despido, los que estaban en Mérida se asentaron en La Habana.

Cuando finalmente volvieron en 1925, los jesuitas recibieron El Jesús, cuya permanencia desde entonces es el acontecimiento que están celebrando este mes.

El padre Flores Ulloa indicó que la persecución religiosa en la tercera década del siglo XX fue motivo de que en todo el país se cerraran templos, pero los sacerdotes de la Orden seguían trabajando, celebrando las misas en las casas, atendiendo a las comunidades marginadas, trabajando con obreros, formando sindicatos y una escuela para trabajadores.

“Eso le valió al superior de ese tiempo ser expulsado”.

Siempre fue de ellos

Añadió que aunque el templo de El Jesús estuvo cerrado en ausencia de la congregación, nunca dejó de pertenecer a la Compañía de Jesús.

El Catálogo de Construcciones Religiosas del Estado de Yucatán apunta que el templo es de mampostería con planta en forma de cruz latina, formada por la nave, el crucero y el presbiterio.

El cuerpo de la iglesia tiene una longitud de 39.55 metros, y un ancho en el crucero de 27.75 metros. El acceso principal es por la calle 60.

Cubre al templo una bóveda de cañón corrido, levantándose en el crucero la cúpula de media naranja rematada por la linternilla, entre otras características.— Claudia Ivonne Sierra Medina

Orden Más

Los jesuitas fueron expulsados de México en 1767 y regresaron a Yucatán en 1903.

Espiritualidad y educación

Los sacerdotes habían sido llamados a instalarse en Mérida en el siglo XVII dado que las opciones de educación en la región eran insuficientes y los jesuitas tenían prestigio como educadores.

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