Representación de “La fiesta zoque coiteco”, típica de Chiapas, por el Ballet Folklórico Juvenil del Estado
Representación de “La fiesta zoque coiteco”, típica de Chiapas, por el Ballet Folklórico Juvenil del Estado
  • Representación de “La fiesta zoque coiteco”, típica de Chiapas, por el Ballet Folklórico Juvenil del Estado
  • Arriba, el cantador de la lotería invita al público a admirar el baile “Calabaceados” de Baja California. A la izquierda, la entrada de los bailarines en el cuadro dedicado a Tabasco
  • “El son de la iguana”, de Guerrero, en el escenario del Teatro Armando Manzanero, anteanoche

Una auténtica fiesta de color, ritmo y tradición vivió el público que asistió anteanoche al Teatro Armando Manzanero, donde se presentó “Lotería folclórica”, a cargo del Ballet Folklórico Juvenil del Estado de Yucatán, bajo la dirección de la maestra Luz María Gómez y el respaldo de la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta).

La función, que reunió a una audiencia entusiasta que casi llenó la sala principal del recinto, fue un recorrido escénico por diversas regiones del país a través de la danza. Los bailarines ofrecieron un espectáculo variado, con cuadros coreográficos llenos de energía, técnica y riqueza cultural, representando danzas típicas de entidades como Baja California, Baja California Sur, Guanajuato, Chiapas, Guerrero y Tabasco.

Inspirada en uno de los juegos más entrañables de la cultura popular mexicana, la propuesta escénica condujo al público a través de una “feria de pueblo” con el cantador de la lotería, quien, carta en mano, fue develando los destinos del espectáculo. Esta narrativa permitió un entrelazamiento lúdico entre la música, el vestuario y la danza, haciendo del escenario un tablero vivo de tradiciones mexicanas.

Entre los cuadros más ovacionados de la noche se encontró “El son de la iguana”, originario de Guerrero, en el que los bailarines sorprendieron con saltos ágiles y expresiones que imitaban a este reptil. Otro momento memorable fue el inicio del cuadro tabasqueño, en el cual los bailarines ingresaron por la entrada principal del teatro, tocando tambores y caparazones de tortuga, en una escena que rompió la cuarta pared y sumergió al público en el bullicio de la fiesta.

Cabe destacar la pulcritud con la que los integrantes del Ballet portaron su vestuario, cuidando cada detalle para honrar las tradiciones que representaban.

Un ejemplo claro fue la Danza del Toro, en la que la Muerte y el Diablo luchan por arrastrar consigo a todo aquel que se les cruza en el camino, en una escena cargada de simbolismo y teatralidad. Esta coreografía permitió identificar el mexicanismo con el que se mira a la muerte: con humor, ingenio y un toque de burla, pero sin perderle respeto.

Al final, ni siquiera el Diablo pudo escapar de su destino, lo que arrancó carcajadas y aplausos.

En “La fiesta zoque coiteco”, los bailarines lucieron máscaras, sombreros y lazos multicolores que, con sus movimientos, los hacían ver monumentales, como si encarnaran deidades de la cultura chiapaneca.

Las coreografías, llenas de matices y dificultad, incluyeron desde zapateados vigorosos hasta polcas con elevaciones, ejecutadas ya con botas, zapatillas o descalzos, con sincronía y profesionalismo. La entrega del elenco fue recompensada con aplausos sostenidos, gritos de alegría y varios “¡bravos!” que resonaron en la sala.

Al finalizar la función, algunos de los asistentes compartieron sus impresiones con el Diario. Aleida Pech Camargo, quien asistió con su familia, expresó: “Es muy lindo conocer los bailes y trajes típicos de otros estados y apreciar la música mexicana. A veces creemos que solo lo nuestro es valioso, pero este tipo de espectáculos nos recuerdan lo rica que es nuestra cultura”.

Por su parte, Marriot Slown, visitante extranjera acompañada de su esposo, declaró: “La música de México es magnífica, amamos su cultura y sus vestimentas con tantos colores. Nos vamos con una gran impresión del talento de los jóvenes yucatecos, fue una experiencia inolvidable”.

Carolina Ramírez del Moral, originaria de Guanajuato y residente en Mérida desde hace unos años, también aplaudió la propuesta: “No me imaginé que en Yucatán encontraría música de mi tierra. Lo hacen muy lindo los bailarines de aquí, se nota el trabajo y el respeto por nuestras tradiciones. Felicidades a todos los que lo hicieron posible”.

“Lotería folclórica” es parte del trabajo formativo y de difusión cultural que realiza el Ballet Folklórico Juvenil del Estado, conformado por adolescentes y jóvenes de distintos municipios de Yucatán, que semana a semana ensayan bajo la guía de profesionales para llevar el arte de la danza tradicional mexicana a diferentes escenarios de la entidad.

La hora y media que duró el espectáculo fue un homenaje a la danza tradicional, así como una muestra del talento juvenil yucateco que, con disciplina y pasión, mantiene vivas las expresiones más representativas de México.— DARINKA RUIZ MORIMOTO

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