Con las emociones a flor de piel y el recinto colmado de asistentes, el Palacio de la Música se vistió de gala para recibir el concierto “Raíces troveras. Recordando nuestras raíces”, protagonizado por el dueto Ricardo y Rodolfo, quienes compartieron escenario como en los viejos tiempos, acompañados de la Orquesta Típica Yukalpetén bajo la dirección del maestro Pedro Carlos Herrera.
Fue un reencuentro esperado, emotivo y lleno de nostalgia, que además, como dijo el director de la orquesta, había sido ya aplazado en algunas ocasiones.
Acompañados de funcionarios de la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta) y la dirección del recinto, los trovadores Ricardo Jiménez Vallejos y Rodolfo del Carmen Santos ofrecieron al mediodía del domingo pasado un recorrido sonoro por su más reciente producción, que también marca el cierre de un ciclo en su trayectoria artística conjunta.
La Sala de Conciertos se llenó para celebrar al dueto, que ha sabido mantenerse vigente en el gusto del público amante de la música tradicional yucateca.
El concierto se abrió con “Las dos rosas”, que dio paso a una cascada de melodías cargadas de romanticismo que despertaron sonrisas entre las asistentes.
Obras clásicas como “No importa”, de Luis Pérez Sabido; “El rosal enfermo”, “Pájaro azul”, “En tus ojos” y “Tú como yo” evocaron recuerdos y emociones en un público que respondió con calidez y entusiasmo.
La Orquesta Típica Yukalpetén también tuvo un momento estelar al interpretar “Solo tú”, de Alejandro G. Rosas, con Rodrigo Barredo como solista en el trombón.
Más adelante, el dueto de guitarras conformado por Irving Cetz y Karen Rosales se lució con una ejecución precisa y sensible, ovacionada por los asistentes.
En medio de un ambiente festivo, en el que incluso se escucharon bombas tradicionales, Ricardo y Rodolfo regresaron al escenario para interpretar “Morena mía”, “Ya están viejos mis sueños” y una pieza muy especial: “Bambuco”, compuesta por el propio Ricardo, quien no solo lo canta sino que también lo escribe y lo explica.
Uno de los momentos más aplaudidos de la jornada fue la participación de Karen Rosales como solista al interpretar con la orquesta “Piel de barro” con gran fuerza vocal y entrega.
Así transcurrió esta celebración musical, en total complicidad con un público que coreó, aplaudió y hasta chifló sin reservas. Un homenaje vivo a la trova, a sus raíces, a sus letras y a los grandes exponentes que la mantienen vigente.
Al final del concierto, Pedro Carlos Herrera agradeció a los asistentes por su respuesta, destacando la importancia de preservar este legado musical y de reconocer la trayectoria de quienes, como Ricardo y Rodolfo, han hecho del dueto un arte en sí mismo.
El concierto —y la producción discográfica homónima— fueron posibles gracias al trabajo del ingeniero de sonido Lázaro González y el respaldo institucional de Sedeculta, con el cobijo de la Orquesta Típica Yukalpetén. Un reencuentro, una despedida y, sobre todo, un homenaje a lo más profundo del alma musical de Yucatán.— DARINKA RUIZ MORIMOTO




