Aspecto de la proyección del documental “U Bejil Alux. El camino del alux”, anteayer, en la Sala Mayamax del Gran Museo del Mundo Maya
Aspecto de la proyección del documental “U Bejil Alux. El camino del alux”, anteayer, en la Sala Mayamax del Gran Museo del Mundo Maya

La Sala Mayamax del Gran Museo del Mundo Maya fue escenario, en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, de la proyección del documental “U Bejil Alux. El camino del alux”, una obra que invita a reconectar con las raíces mayas y visibilizar la presencia de los aluxes, guardianes espirituales de la tierra.

Rodado en Nunkiní, Campeche, y con una duración de 43 minutos, el filme proyectado anteayer está íntegramente hablado en lengua maya, con subtítulos en español, y ha recorrido diversos espacios culturales del país.

Su narrativa, concebida colectivamente, explora la cosmovisión maya en torno a los aluxes y su papel en la vida comunitaria, incluso frente a la migración hacia entornos digitales.

En la producción fílmica, Don Moc, Don Pepe, Don Niño, Don Germán y Don Fede narran las experiencias que les conectaron con estos seres que habitan en diferentes espacios de la Península de Yucatán, como cuevas, milpas, cenotes, patios y cualquier sitio que les pertenezca, y cómo los x’men tratan de curar los males que los aluxes causan a niños o incluso a los animales.

Tras la proyección se realizó un tsikbal —diálogo tradicional— con los creadores Robin Canul Suárez, Gregorio Hay Caamal, el antropólogo y productor Aurelio Sánchez Suárez y la música Daniela Romero. Ellos compartieron su experiencia en la construcción de una obra que, como señaló Aurelio Sánchez, “es fruto de un proceso de cocreación, donde la comunidad decide qué quiere mostrar y cómo habitar el territorio a través de su filosofía y tradiciones”.

Gregorio Hay expuso el contacto cotidiano que en Nunkiní se mantiene con los aluxes: “Allá la comunión con ellos es diaria. Cuando sucede algo, no es culpa de los aluxes, sino nuestra responsabilidad, por invadir su espacio. Por eso siempre se hacen ofrendas, como parte de la vida en armonía”.

Por su parte, Robin Canul subrayó que la obra rompe con el enfoque de algunos estudios académicos, pues “el guion y la pauta de escenas se construyeron desde la mirada del propio pueblo, reavivando la memoria de historias vivas que siguen ocurriendo”.

Diálogo desde la experiencia

La compositora Daniela Romero, encargada del paisaje sonoro del documental, compartió que su trabajo estuvo inspirado en su propia vivencia en el territorio maya y en el diálogo con la lengua y los sonidos del entorno.

“Es un privilegio poner música a una historia tan sagrada y hacerlo desde un lugar de respeto y cercanía con la comunidad”.

Algunas dudas surgieron en el público, lo que llevó a un momento más profundo de intercambio directo con la comunidad, además de aquellas personas que están de visita y conocían muy poco sobre el tema.

Al finalizar el conversatorio, la titular de la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta), Patricia Martín Briceño, entregó un reconocimiento a los creadores, destacando el valor de su propuesta para la preservación de la identidad y la memoria colectiva.