El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, afirmó que María es el Arca de la alianza nueva y eterna, durante la misa que presidió ayer por la mañana en la Catedral de Mérida, con motivo de su 45o. aniversario sacerdotal y 24o. episcopal.
En su homilía, recordó que el rey David hizo una gran celebración para trasladar el Arca de la alianza, que contenía las tablas de la ley, el maná y la vara de Moisés. “¿Cómo no vamos nosotros a festejar a quien, en carne propia, se constituyó en Arca de la alianza por recibir al Verbo encarnado en su seno?”, señaló.
El prelado explicó que, por esta razón, en la letanía del Rosario se invoca a María como Arca de la alianza, y destacó que la Asunción representa la llegada de la Virgen al cielo de manera incorruptible, como lo indica san Pablo. “Nuestra vocación es mirar hacia la incorruptibilidad”, dijo y exhortó a no dejarse corromper por las cosas negativas del mundo y a imitar las virtudes de la Madre de Dios.
Recordó que, así como solo una mujer fue madre de Jesús y fue exaltada por ello, todos los fieles, hombres y mujeres, pueden asemejarse a María si escuchan la palabra de Dios y la llevan a la práctica. “Cada uno debe dar un fruto distinto y original, pero todos tenemos la tarea de difundir esa palabra, especialmente sacerdotes, diáconos y religiosos, para que la respuesta de quienes la escuchan sea generosa y comprometida”, subrayó.
El Arzobispo compartió que la Virgen María lo ha acompañado en todos los momentos de su vida. “La providencia me ha puesto siempre, desde mi nacimiento, bajo su manto maternal”, expresó. Indicó que fue bautizado pocos días después de nacer en el Santuario de Guadalupe de Monterrey, y mencionó templos marianos que han marcado su vida.
Sobre su actual misión pastoral, monseñor Rodríguez Vega señaló que Yucatán es “un pueblo sumamente mariano” y que se siente “como pez en el agua” por la gran devoción que existe hacia advocaciones como la Guadalupana, la Inmaculada, la Asunción y la Candelaria.
La celebración eucarística en la Catedral contó con la presencia de los obispos auxiliares monseñores Pedro Mena Díaz y Mario Medina Balam, así como de unos 30 sacerdotes. En el acto, el prelado recibió una canasta con frutas y buenos deseos de salud y servicio, en conmemoración de sus 10 años de ministerio en la Arquidiócesis de Yucatán.
Tras la misa, monseñor Rodríguez Vega destacó que la oración ha sido clave para permanecer fiel a su vocación sacerdotal y episcopal. La jornada concluyó con un almuerzo en un restaurante del Centro Histórico, al que asistieron el prelado y varios sacerdotes.
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Su vida
Monseñor Gustavo Rodríguez Vega es el quinto arzobispo de Yucatán y el cuadragésimo obispo en la historia de la diócesis.
Nació en Monterrey el 7 de marzo de 1955. Hijo de Manuel Rodríguez Mora y Blanca Lilia Vega de Rodríguez (fallecidos), fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1980 en la Basílica de la Purísima Concepción. Ha sido formador en el Seminario de Monterrey, director del Secretariado de Evangelización y Catequesis, obispo auxiliar de Monterrey y obispo de Nuevo Laredo. También ha presidido la Comisión Episcopal de Pastoral Social Cáritas y fue miembro del Departamento de Justicia y Solidaridad del Celam.— Claudia Sierra Medina


