El presbítero Edwin Beltrán Pereira muestra las llaves del templo parroquial de Nuestra Señora de Fátima, de la colonia García Ginerés, como señal de su llegada a la comunidad
El presbítero Edwin Beltrán Pereira muestra las llaves del templo parroquial de Nuestra Señora de Fátima, de la colonia García Ginerés, como señal de su llegada a la comunidad
  • El presbítero Edwin Beltrán Pereira muestra las llaves del templo parroquial de Nuestra Señora de Fátima, de la colonia García Ginerés, como señal de su llegada a la comunidad
  • El presbítero Edwin Beltrán Pereira hace sonar las campanas ante la mirada del arzobispo de Yucatán, mons. Gustavo Rodríguez Vega

Ante cientos de fieles que abarrotaron la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, en la colonia García Ginerés, el presbítero Edwin Beltrán Pereira fue presentado anoche como nuevo párroco de la comunidad.

El sacerdote, de 44 años de edad y con 14 de ministerio sacerdotal, proviene de la rectoría de San Pedro y San Pablo. En sus primeras palabras expresó su entusiasmo por llegar a una comunidad tan devota y manifestó su deseo de predicar a Cristo, formar discípulos y mantener la unidad parroquial.

El padre Beltrán compartió que su llegada a la parroquia de Fátima tiene un significado personal, pues en fechas relacionadas con esta advocación mariana recibió el acolitado, el lectorado y el diaconado, además de que ahora inicia su ministerio como párroco.

Además de su nueva encomienda pastoral, el sacerdote desempeña el cargo de secretario canciller de la Arquidiócesis de Yucatán.

Durante la ceremonia de recepción, fue el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega —que estaba afónico afectado por un problema respiratorio del cual se recupera satisfactoriamente— quien presidió los ritos iniciales y agradeció al padre Pedro Novelo López, anterior párroco, por su entrega tanto en la cancillería como en la conducción de la parroquia de Fátima.

Anunció que el presbítero Novelo será presentado como párroco de San Buenaventura, en Homún.

En su breve homilía, el Arzobispo subrayó la importancia del amor a Dios y al prójimo como base de todo ministerio sacerdotal. “Podemos fallar en muchas cosas, pero que nunca nos falte el amor a Dios ni al prójimo”, expresó. Añadió que la misión del nuevo párroco es mantener la unidad de la comunidad en comunión con la Iglesia universal y exhortó a ejercer el ministerio “con amor y servicio. Sin amor, nada en la Iglesia tiene sentido. Podemos fallar en mil cosas, pero que no nos falte el amor a Dios ni el amor hacia el prójimo”.

La ceremonia se inició con el toque de campanas por parte del padre Beltrán, como signo de convocatoria. Posteriormente, representantes de la comunidad entregaron las llaves del templo al Arzobispo, quien a su vez las confió al nuevo párroco.

En los ritos de toma de posesión, el padre Beltrán profesó la fe, prestó juramento, besó el anillo episcopal y renovó sus promesas sacerdotales. También recibió los signos de su ministerio: la pila bautismal, el confesionario y la sede parroquial. El padre Jorge Balam Xix leyó el nombramiento del nuevo párroco.

Más de una decena de padres asistieron la misa. Al finalizar, se llevó al cabo una convivencia comunitaria en honor del nuevo párroco.

La rectoría de San Pedro y San Pablo quedó a cargo del padre Santos Villegas Gil.— Claudia Sierra Medina

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