QUITO (EFE) — La capital de Ecuador se ha consolidado como un referente gastronómico mundial gracias a la calidad de sus productos locales, la creatividad de sus chefs y el interés creciente del turismo internacional. “El 70% del turismo mundial está asociado a la gastronomía”, recuerda el chef Luis Maldonado, creador del restaurante Tributo.
Los valles y montañas que rodean la ciudad ofrecen productos únicos: cafés del Chocó Andino, hortalizas de Tumbaco y Los Chillos, lácteos de Nono y Calacalí, además de maíz y quinua, base de la cocina quiteña. “La ubicación de Quito entre valles y montañas es privilegiada, pues te permite disponer de variados productos”, señala Alejandra Ordóñez, quién es directora de Quito Turismo.
La revolución comenzó en 2014, cuando Pía Salazar y Alejandro Chamorro abrieron Nuema con una propuesta que revalorizaba la tradición culinaria.
“Lo que está pasando ahora es fuerte. Estamos más empoderados y seguros de que tenemos una gran cocina”, afirma Salazar, reconocida en 2023 como la mejor repostera del mundo.
Nuema se mantiene entre los 100 mejores restaurantes del planeta y entre los 50 mejores de Latinoamérica, reflejo de una apuesta que atrajo la mirada internacional. “Una vez viene el turista, se enamora de la gastronomía, quiere volver y lo difunde”, resalta Chamorro.
Otro nombre propio es Tributo, donde Maldonado apostó por la vaca vieja andina, un producto olvidado que ahora lo ha posicionado en el puesto 30 de los mejores restaurantes de carne del mundo.
“La clave está en saber emplear todo el recurso que ofrece el animal, que se utiliza incluso para los postres”, explica el chef.
El fenómeno gastronómico de Quito no solo beneficia a los restaurantes, sino también a los productores locales. “Consumir lo cercano fortalece la economía nacional y enriquece nuestra propuesta culinaria”, sostienen Salazar y Maldonado.
La ciudad también fomenta esta identidad culinaria a través de festivales.
El Hueca Fest, celebrado en agosto, reunió a más de 50,000 visitantes en cuatro días. “Nuestro interés es que se conozca en el mundo este café, un buen café y de gran calidad”, expresó el alcalde Pabel Muñoz al anunciar la Expo Café para septiembre.
La proyección internacional es creciente: Quito participa en congresos como Madrid Fusión y apuesta por experiencias innovadoras como Zinergia, un restaurante inmersivo que une alta cocina con tecnología de vanguardia.
Este auge gastronómico también se interpreta como una forma de identidad y orgullo nacional. “La cocina se ha convertido en un embajador cultural de Quito y del Ecuador”, afirma Ordóñez, convencida de que la mesa ecuatoriana es hoy una carta de presentación ante el mundo.
Con estos logros, Quito no solo celebra su cocina, sino que fortalece su identidad cultural y se consolida como un destino turístico de primer nivel.
“Es el momento de Ecuador a nivel gastronómico”, sentencia Chamorro.
De un vistazo
Productos locales
El entorno andino de Quito permite cultivar cafés de altura, hortalizas frescas, granos ancestrales como la quinua y lácteos de montaña, ingredientes que sustentan la riqueza y autenticidad de su gastronomía y que se vuelve el motor económico y cultural en la capital.
Restaurantes líderes
Propuestas como Nuema y Tributo han llevado la cocina quiteña a rankings internacionales, reivindicando sabores tradicionales y dándoles un giro moderno que cautiva tanto a locales, turistas y revistas de gastronomía.


