Debajo, el padre Juan Pablo Moo Garrido, nuevo párroco del Sagrario, hace sonar la campana; a la izquierda, el párroco posa en el confesionario junto con el diácono Fernando Bermejo Salmerón y el padre José Manuel Romero Estrella, su antecesor
Debajo, el padre Juan Pablo Moo Garrido, nuevo párroco del Sagrario, hace sonar la campana; a la izquierda, el párroco posa en el confesionario junto con el diácono Fernando Bermejo Salmerón y el padre José Manuel Romero Estrella, su antecesor
  • Debajo, el padre Juan Pablo Moo Garrido, nuevo párroco del Sagrario, hace sonar la campana; a la izquierda, el párroco posa en el confesionario junto con el diácono Fernando Bermejo Salmerón y el padre José Manuel Romero Estrella, su antecesor
  • El arzobispo monseñor Gustavo Rodríguez Vega es flanqueado por el obispo monseñor Pedro Mena Díaz y el padre Juan Pablo Moo

“Es una encomienda especial la que Dios otorga a sus pastores: velar con amor y responsabilidad por las comunidades encomendadas a su cuidado”, dijo el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, durante la misa en la que el padre Juan Pablo Moo Garrido asumió ayer la parroquia del Sagrario Metropolitano.

La ceremonia tuvo como marco la presentación oficial del sacerdote, quien además continuará como rector de la Catedral de Mérida. La misa fue concelebrada por el obispo auxiliar monseñor Pedro Mena Díaz y varios sacerdotes más, ante decenas de fieles.

En su homilía, el Arzobispo evocó la primera carta de San Pablo a los Tesalonicenses, en la que el apóstol, a la distancia, anima y orienta a su comunidad, compartiendo el deseo de volver a verla. Del mismo modo —añadió—, el Evangelio recuerda la importancia de que el pastor esté atento, vigilante y en oración por su pueblo. “Velar significa estar atentos a las necesidades de la comunidad que ha sido encomendada; orar es una necesidad personal del pastor, pero también un acto de intercesión”.

Recordó además la fiesta de San Agustín, cuya memoria se celebró en la misma fecha, y destacó la figura de Santa Mónica como apoyo espiritual de su hijo. “San Agustín se convirtió en obispo para vigilar amorosamente a su comunidad; es un buen augurio recordar estos ejemplos al encomendar al padre Juan Pablo la parroquia del Sagrario”, señaló.

Explicó que la Catedral, como rectoría, y el templo del Sagrario, que es parroquia, representan realidades distintas, pero complementarias. En la situación actual de escasez de sacerdotes, consideró positiva la encomienda conjunta, que permitirá coordinar de mejor manera las actividades litúrgicas y pastorales de los espacios.

En la toma de posesión, el padre Moo tocó las campanas del templo, recibió las llaves de manos del Arzobispo, realizó su profesión de fe y juramento de fidelidad, y renovó sus promesas sacerdotales. Además, fue conducido a la pila bautismal y al confesionario, siguiendo el ritual establecido. El padre Jorge Balam Xix dio lectura al nombramiento de párroco.

Una nueva etapa

En entrevista con Diario de Yucatán, el padre Juan Pablo manifestó su gratitud por la confianza recibida. Reconoció que asumirá retos y responsabilidades, pero también nuevas oportunidades de crecimiento vocacional y ministerial. “Hay expectativas, habrá desafíos, pero se trata de dar vida a la parroquia del Sagrario y, al mismo tiempo, continuar el servicio en la Catedral”, expresó.

Recordó que la parroquia del Sagrario Metropolitano es una de las más antiguas de la ciudad, prácticamente contemporánea a la fundación de la Catedral, y mantiene una vida sacramental activa, con celebraciones de bautismos, confirmaciones y misas, algunas de las cuales se coordinarán con las de la Catedral para una mejor organización.

“Que no falte nunca el amor y la atención a las necesidades de la comunidad; velar y orar es la clave de todo ministerio”, exhortó el Arzobispo al nuevo párroco, antes de encomendarlo a la intercesión de Nuestra Señora de Yucatán.— Claudia Ivonne Sierra Medina

De un vistazo

Ordenación

El nuevo párroco del Sagrario, el presbítero Juan Pablo Moo Garrido, fue ordenado sacerdote el 23 de marzo de 2001, cuenta con 24 años de ministerio y 52 años de edad.

Antecesor

Sustituye al sacerdote José Manuel Romero Estrella, quien colaborará como vicario en la parroquia del Buen Pastor.

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