No importa cuántos te abandonen, ¡Dios siempre está contigo! Con estas palabras tan poderosas quisiera reflexionar en las veces que nos hemos sentido solos, o abandonados, o quizá hasta defraudados, pueden ser personas muy cercanas, familiares, amigos o socios, personas de nuestra entera confianza y que de un momento a otro, quizá cuando más los necesitábamos, nos abandonan.
El sentimiento que surge en nosotros por este acto nos lastima, nos entristece y decepciona, y algunas veces puede causar estragos muy fuertes en nosotros, llevándonos a la depresión total, por eso debemos tener mucho cuidado de no basar grandes expectativas en otros y no porque no puedan cubrirlas, sino porque, en el momento que fallen, no nos afectará tanto.
Desafortunadamente, muchas veces esperamos más de los otros, pero es mejor aprender a solo esperar de Dios, incluso en su palabra nos enseña que debemos de confiar plenamente en Dios, porque él no es como los hombres (el ser humano) que a menudo mienten, o cambian de parecer, ya que Él siempre cumple sus promesas y lleva al cabo lo que dice.
Hoy te comparto algo con gran poder para nuestra vida y esto es: bendito el hombre (mujer) que confía en el Señor y pone su confianza en Él, será como un árbol plantado junto al agua que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor y sus hojas están siempre verdes. En época de sequía no se angustia y nunca deja de dar fruto.
No sé cuántos les hayan abandonado, decepcionado o traicionado, si confían en Dios siempre hallarán consuelo, fortaleza y saldrán victoriosos; es mejor confiar en Dios porque Dios no abandona.
Fundadora de Sublime Amor.
