La primera edición del Concurso Sur Sureste de Composición para Orquesta Sinfónica de la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY) coronó como ganador a Eduardo D’Aquino Cetina, quien, bajo el seudónimo Hoja Seca, presentó la obra “¡Súbete a la escarpa!”.

Esta composición fue reconocida por su frescura creativa, el manejo sólido del lenguaje orquestal y la manera en que evoca el paisaje cultural del sureste mexicano mediante un lenguaje contemporáneo.

La mención honorífica correspondió a Jael Berenice Laguna Rodríguez, concursante con el seudónimo Molcajete Sónico, cuya obra “Latir de América” destacó por su fuerza rítmica, la riqueza de sus texturas sonoras y la manera en que refleja las raíces culturales y musicales del continente.

El certamen, convocado en junio, fue diseñado con el propósito de abrir un espacio para que compositores del sur-sureste mexicano pudieran mostrar su talento y explorar nuevas formas de expresión orquestal.

La convocatoria estuvo dirigida a compositoras y compositores de entre 18 y 40 años, y el plazo de inscripción concluyó a principios de agosto, recibiendo una respuesta alentadora: diez obras originales procedentes de diferentes estados de la región demostraron la creatividad y el compromiso de los participantes con la música contemporánea.

El proceso de selección se realizó bajo estrictas normas de imparcialidad, con las partituras presentadas mediante seudónimos, de manera que el jurado especializado pudiera valorar únicamente el mérito artístico de cada propuesta. Este mecanismo permitió identificar obras que combinan técnica y sensibilidad, tradición y modernidad, y que, en conjunto, representan la riqueza y diversidad del panorama musical del sur-sureste de México.

Más allá de los resultados individuales, el concurso consolida el papel de la Orquesta Sinfónica de la UNAY (Osunay) como plataforma de difusión, formación y experimentación. Los músicos de la orquesta no solamente interpretan las partituras, sino que también participan en un proceso de aprendizaje y descubrimiento que fortalece su formación profesional y amplía su sensibilidad artística.

El triunfo de Eduardo D’Aquino Cetina y la distinción para Jael Berenice Laguna Rodríguez son, además, un reflejo del compromiso de la universidad con la creación contemporánea y con la formación de talentos capaces de proyectar la identidad y riqueza cultural del sureste mexicano. Sus obras, que pronto serán interpretadas en concierto, muestran que la región no solo conserva su tradición musical, sino que también apuesta por la innovación y la exploración sonora, construyendo un presente y un futuro creativo para la música orquestal.

Con esta primera edición, la UNAY abrió puertas a un proyecto que seguramente se colocará como referente en la composición sinfónica del sur-sureste del país, uniendo la formación académica, la expresión artística y la participación activa de la comunidad musical.

La convocatoria y los resultados alcanzados son muestra de la pasión de los jóvenes compositores y su capacidad para transformar la escena cultural, demostrando que la música es un vehículo poderoso para expresar identidad, emoción y creatividad.— DARINKA RUIZ MORIMOTO

De un vistazo

Libertad musical

Para la UNAY, el Concurso Sur Sureste de Composición para Orquesta Sinfónica se convirtió en un espacio de convergencia de la creatividad, la educación y la promoción cultural, permitiendo que diferentes generaciones de compositores encontraran un escenario en el que sus ideas podían cobrar vida y compartirse ante el público.

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