Sobre estas líneas, Lupita Aguilar ante la imagen de la Virgen Desatadora de Nudos en el Santuario de Cancún; a la derecha, con el padre Ricardo Ordóñez López, rector de la iglesia Sagrada Familia en avenida Cupules, y debajo, el premio que recibió la cantante junto a un retrato de su esposo, Ernesto Arévalo Galindo, quien durante varios años fue articulista en la sección Local del Diario
Sobre estas líneas, Lupita Aguilar ante la imagen de la Virgen Desatadora de Nudos en el Santuario de Cancún; a la derecha, con el padre Ricardo Ordóñez López, rector de la iglesia Sagrada Familia en avenida Cupules, y debajo, el premio que recibió la cantante junto a un retrato de su esposo, Ernesto Arévalo Galindo, quien durante varios años fue articulista en la sección Local del Diario

En un ambiente de fraternidad, fe y talento internacional, Lupita Aguilar fue reconocida con el premio a Mejor Voz Femenina en Español en los Premios de la Música Católica (Catholic Music Awards 2025), celebrados en el Vaticano.

“Este premio no es mío, es de Dios. Yo solo soy su instrumento”, expresa la artista, cuya trayectoria ha estado marcada por el dolor, la fe y la música.

Su canción “Belleza del amor”, inspirada en una experiencia de consuelo con la Virgen María tras la pérdida de su esposo durante la pandemia, fue la que le otorgó la postulación y, finalmente, el premio.

Desde su niñez en una familia profundamente católica, hasta su paso por la vida consagrada, y más tarde su decisión de dedicarse de lleno a la música, Aguilar ha vivido un camino de entrega espiritual que hoy la posiciona como una de las voces más representativas de la música católica contemporánea.

Conmovida, pero serena, Lupita recibió el galardón como una confirmación de su vocación artística al servicio de Dios, en un evento que reunió a músicos católicos de todo el mundo.

En entrevista con el Diario en la iglesia de Sagrada Familia de Mérida, cuyo rector es el padre Ricardo Ordóñez López —quien nos recibió amablemente—, recién llegada de Roma y junto al altar de María Desatadora de Nudos, Lupita Aguilar platica sobre su experiencia al ganar este reconocimiento y de su ministerio musical.

Sentir que no se trataba de una competencia, sino de vivir un verdadero sentido de familia, donde todos se acogen con cariño, fue una gran experiencia.

“Todos te reciben con entusiasmo, con frases como ‘¡Yo te quería conocer!’”, recuerda emocionada.

El viaje le permitió conocer a otros cantantes que admiraba pero no había visto en persona, como el compositor de la canción litúrgica ganadora.

Lo más hermoso, considera, fue convivir con colegas de varias partes de Latinoamérica —Brasil, Chile, Argentina, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Panamá, México, Estados Unidos— y también de Europa: España, Italia y muchos otros.

“Convivimos en un espíritu católico, verdaderamente universal, te hace sentir que estás en el mismo barco con hermanos de fe. No estás sola, estamos en una misma misión”.

Recuerda que estaba muy tranquila durante el evento. En una categoría en la que originalmente solo debieron estar tres finalistas, por empate en puntos hubo cinco: con ella, una española, una argentina, una chilena y una guatemalteca.

El jurado estaba compuesto por 60 expertos de distintas disciplinas: música, teología, composición, voz, instrumentación.

Cuando llegó el momento y dijeron el nombre completo de Lupita: Blanca Guadalupe Aguilar Torres, el corazón se le aceleró.

“Fue una emoción inmensa. No solo fue un premio, fue una confirmación de Dios. Una forma de decirme: ‘Veo tu esfuerzo, tu sacrificio, tu entrega, tu talento. Yo veo todo’”.

Aunque profesionalmente desde hace cinco años Lupita dedica su vida a la música, esta entrega ha sido de toda la vida.

“Desde muy chica sentí que Dios me llamaba a servirle. La música llegó después. Pero el servicio a Dios ha sido siempre”.

Este reconocimiento la impulsa a seguir, no como una meta, sino como un medio para llegar a más almas. Gracias a la exposición mundial, lo que sigue ahora para la cantante es trabajar más, colaborar, unir fuerzas con otros cantantes católicos.

En el evento, Lupita se relacionó con personas talentosas, como Jesús Israel, que ganó Mejor Disco en Español: “Dos mexicanos, sin conocernos antes, compartiendo esta bendición”.

Algo que la cantante tiene muy claro es que nunca se debe perder el piso. “Un premio no te hace más ni menos. No es mi gloria, es la de Dios. Y si he llegado hasta aquí, es gracias al apoyo de tantísima gente: párrocos que me abrieron sus puertas, diócesis que me recibieron, coordinadoras de misiones, amigas, amigos, personas que creyeron en mí… y también en la Virgen Desatadora de Nudos, porque no voy sola: ella va conmigo. Yo simplemente la acompaño. Si se ha tocado algún corazón, ha sido por la gracia de Dios. Yo soy un instrumento…”.

La historia de Lupita Aguilar también ha tenido momentos difíciles, a dos años de casada sufrió la pérdida de su esposo, un dolor que solo Dios y la Virgen, asegura con fe, pueden abrazar. Pero también una experiencia que la formó para su misión.

Hay un recuerdo muy presente en el corazón de Lupita, una noche viendo una ceremonia del Grammy con su esposo le dijo: “Esta música no me gusta. No tiene contenido. Transmite violencia, erotismo, falta de valores. Hasta yo podría ganar un premio Grammy si eso es lo que premian”.

Él le respondió: “Tú puedes. Yo creo que tú puedes lograrlo. Renuncia si es necesario. Yo te apoyo…”.

Ese fue el mayor impulso para Lupita y cuando ganó el premio en Roma lo compartió con su esposo, convencida de que desde el cielo intercede por ella.

La misión musical de Lupita Aguilar no fue algo planeado, pues ella trabajaba en otra cosa, cantaba en bodas como hobby. Pero después de muchas oraciones, sentada frente al mar, le preguntó a Dios si “Él quería esto para mí”.

Lupita había sido consagrada, pero llegó un momento en el que sintió que Dios ya no quería eso para ella, que la estaba llamando a otra misión, y no entendía por qué… solo sintió que ese ya no era su lugar.

Aguilar perteneció al movimiento católico Regnum Christi. Estuvo 18 años ahí, viviendo en Brasil, Chile, España, Monterrey y Ciudad de México.

“Desde chica yo siempre quise ser cantante, soñaba con ser artista para poder ayudar a la gente. Y fue ahí cuando tomé la decisión: decir que sí, renunciar a todo, dejar mi trabajo… y empezar a ver adónde me quería llevar Él”.

“Él (Dios) me respondió. Me llevó a Cancún cuando yo pensaba irme a Guadalajara o Ciudad de México. Todo se fue acomodando: me invitaron a cantar en el Santuario de María Desatadora de Nudos (de Cancún) todos los días”.

En plena pandemia, Lupita Aguilar descubre el verdadero propósito de su canto y voz: consolar, acompañar, dar esperanza.

A través del Rosario virtual y la Misa diaria en línea, pudo sentir el dolor de tantas personas. Su misión no era ser una artista famosa, sino ser una voz de consuelo, voz de María.

Cuando el esposo de Lupita murió, ella siguió cantando, pero sin alegría y pensó que nunca volvería a sonreír. Pero un día, recibió un abrazo —literalmente— de una señora, y supo que era la Virgen María, a través de ella, abrazándola.

“Ese abrazo sanó mi alma y dejé de llorar… y empecé a componer canciones”.

De ahí nació el disco “Puerta del Cielo” y la canción “Belleza del amor”, por la que ganó el premio. La canción habla precisamente del consuelo de María y “todo cobró sentido”.

Lupita ha presentado tres discos en estos cinco años de carrera profesional: “La voz de María”, “Aquí estoy” y “Puerta del Cielo”. “Y pronto, si Dios quiere, vamos por el cuarto…”.

Crecer y desarrollarse en una familia profundamente católica fue determinante en su vida.

Su abuelita rezaba el Rosario a diario, iba a misa cada día, pertenecía a la Legión de María.

“Nos enseñó con el ejemplo: visitar enfermos, dar flores a la Virgen, rezar los primeros viernes de mes. Fui a colegio católico, tuve una niñez hermosa, sencilla, de valores”.

“No les voy a mentir: de niña no me encantaba rezar el Rosario. Pero poco a poco, esa semilla creció. Y desde muy pequeña, sentí en mi corazón el deseo de ayudar a los demás. Una vez vi cómo un mendigo sonrió cuando mi papá le dio unas monedas. Ese gesto me marcó. Supe que quería ayudar a personas así”.

Hoy, después de tanto dolor, de tantas pruebas, Lupita asegura que vale la pena confiar en Dios.

“Aunque no entendamos, aunque duela, Dios tiene un propósito. Mi voz no es mía: es suya.. Yo solo soy un instrumento. Y ahora, gracias al poder de las redes sociales, mi música ha llegado a países que nunca imaginé. La gente me escribe diciendo que a través de mi voz, sienten a María. Que es una caricia para el alma. Eso, para mí, lo vale todo”, asegura.

El premio que recibió tiene forma de Sagrado Corazón de Jesús.

Una guitarra que termina en una cruz y lleva una clave de sol. Es como si Jesús me dijera: “Te tengo en mi corazón. Sigue adelante. Estoy contigo”.

A pesar de que no todo ha sido color de rosa en la vida de Lupita Aguilar, su fe y confianza en Dios es absoluta, y asegura que con “Dios todo lo podemos”.

“Hasta el que sufre más, si tiene a Dios puede aguantar el dolor. No vivimos para este mundo, vivimos para el cielo. Este mundo es pasajero. Lo material se acaba. Dios nos tiene prometido el cielo y la vida eterna y a eso hay que aspirar…”.

Consejo

Lupita Aguilar seguirá su ministerio musical donde Dios la lleve, siempre bajo el cuidado de la Virgen María, y tiene un consejo para los jóvenes que tengan la inquietud de ser instrumentos de amor y de paz: “No se cansen de luchar por sus sueños. No importa la edad que tengan. Incluso si no son tan jóvenes. Si es lo que Dios quiere, Él se va a encargar de poner a las personas, los contactos, de abrir el camino”, concluye con una sonrisa.— Santiago Ariel Cortés Pérez

“Nos enseñó con el ejemplo: visitar enfermos, dar flores a la Virgen, rezar los primeros viernes de mes. Fui a colegio católico, tuve una niñez hermosa”

Santuario Música

Lupita Aguilar, conocida como “La voz de María”, nació en la isla de Cozumel.

En Cancún

La cantante sirve en el Santuario de María Desatadora de Nudos en Cancún con el rezo del rosario, que se transmite en línea a través de Facebook y YouTube. Lupita Aguilar llega al santuario a invitación del padre Luis Pablo Garza Aguilar.

En plataformas

Los discos de Lupita Aguilar están disponibles en las diversas plataformas de música como Spotify y YouTube. También se puede conocer más de su música y ministerio en sus redes sociales (Facebook, Instagram, TikTok).

Devoción en Mérida

La rectoría Sagrada Familia en avenida Cupules (con 62) cuenta con un espacio dedicado a la Virgen Desatadora de Nudos; el día 8 de cada mes se reza el rosario a las 5 de la tarde, y posteriormente se celebra una misa; al terminar, bendiciones de cintas, rosarios e imágenes.

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