El Parque de las Américas es una obra esplendorosa, reflejo de una época de gran bonanza, y el último espacio en el que se recrea el estilo neomaya en la ciudad, que se mezcla con el Art Déco.

“Es una obra de arte”, expresa Gonzalo Navarrete Muñoz, cronista de la ciudad, al hablar sobre este espacio, que, como hemos informado, está cumpliendo 80 años de haberse inaugurado.

Señala que no se puede disertar sobre la historia del Parque de las Américas sin mencionar a la colonia que lo alberga, la García Ginerés, que fundó el español Joaquín García, quien antes de esto intentó sin éxito la alianza de Itzimná, del área donde hasta hoy hay casas antiguas con pórticos de madera.

  • Parque de Las Américas aniversario
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Cuenta que el señor García adquirió un terreno que formaba parte de la hacienda San Cosme, que descendía de la hacienda colonial Dátil y Limón. El terreno llegaba hasta el Hospital del Niño, que luego se convirtió en los juzgados, y en ese entonces la colonia se llamaba como la hacienda, San Cosme.

En el área que se convirtió en el parque, Joaquín García Ginerés donó en la década de 1920 un espacio para colocar una estatua de Felipe Carrillo Puerto.

En esa década se tuvo la visita de Porfirio Díaz y se construyó la iglesia de Fátima, que en ese tiempo se consagró a Nuestra Señora del Carmen, en honor de Carmelita Romero Rubio, esposa del presidente.

El cronista añade que la creación de la avenida Colón fue un hecho trascendental pues conecta con la Itzaes y une al poniente con el oriente de Mérida al continuar hasta el Paseo de Montejo.

En los años 30 se intentó construir un parque, pero no se logró. No fue sino en la década de los 40 que, siendo gobernador Ernesto Novelo Torres, se pudo concluir.

“Es una obra esplendorosa, una manifestación de una época en la que había mucho dinero por la venta del henequén”, agrega.

Fue el arquitecto Manuel Amábilis Domínguez y su hijo Max quienes construyeron el parque.

Reflejo de bonanza

Navarrete Muñoz subraya que tanto este parque como el Monumento a la Patria, que se realizó en la misma época, son obras fastuosas que reflejan la bonanza económica de ese tiempo.

Indica que para entonces ya había pasado de moda el estilo neomaya en las construcciones y no volvería a verse, salvo en este parque.

“Se pueden recorrer los cuatro puntos cardinales de la ciudad y encontrar columnas dóricas, corintias, ojos de buey, caballetes ondulados, escalonados, claves de madera, tejas, pero ninguno neomaya”.

El neomaya del parque se mezcla con elementos del Art Déco, que se observan en la fuente, la biblioteca y estelas de la Concha Acústica.

La García Ginerés y Chuminópolis fueron las primeras colonias de la ciudad, aunque en ese tiempo a Chuminópolis no se le consideraba parte de Mérida.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

Relevancia

La construcción del Parque de las Américas animó a que se hiciera el cruce de caminos para llegar a Chuburná y Chenkú. Su importancia también radica en que es punto de partida de una genealogía de colonias: al Norte surgieron la Dolores Patrón, Alcalá Martín y Campestre.