“Un trasplante no sólo devuelve la vista, devuelve independencia y dignidad”. Con esa afirmación, el doctor Vicente Jesús Correa Gómez, director del Banco de Córneas del Centro Estatal de Trasplantes de Yucatán (Ceetry), sintetizó el valor humano detrás de la ciencia médica, durante la Cátedra Prima “Realidad de Yucatán: Estado actual de donación y trasplante en el Estado”, en el auditorio “Alejandro Gómory Aguilar” de la Universidad Anáhuac Mayab.

El encuentro se desarrolló en el marco del inicio de semestre de la Escuela de Medicina, ante un público conformado mayoritariamente por jóvenes estudiantes, y coincidió con la cercanía del Día Nacional del Trasplante, fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de la cultura de la donación en nuestro país.

Anteayer, el doctor Miguel Betancourt Cravioto, subdirector de la Escuela de Medicina, presentó al ponente y subrayó la trayectoria del oftalmólogo, quien se ha convertido en una de las figuras clave en la consolidación de los programas de donación y trasplante en la entidad.

La exposición del doctor Correa llevó a los asistentes a recorrer la historia reciente de la donación en Yucatán, desde el primer trasplante de riñón en Mérida en 1987 hasta la creación del Ceetry en 2011. Ese paso institucional significó un antes y un después en la procuración y distribución de órganos y tejidos en el Estado.

Recordó que en la década de 2000 apenas se habían registrado cinco donaciones multiorgánicas, mientras que entre 2011 y 2020 la cifra ascendió a 364, de las cuales 89 fueron multiorgánicas.

Sin embargo, también reconoció que la pandemia ocasionó un retroceso en los procesos de donación y actualmente se trabaja en recuperar ese impulso.

Más allá de las cifras, el médico destacó que cada trasplante es en sí mismo un acto de altruismo y solidaridad. “Nada de esto sería posible sin gente que decida cambiar el chip y convertirse en donador”, expresó, invitando a los estudiantes a ver en la donación no solamente un procedimiento técnico, sino una manera de dar vida más allá de la vida.

Dichos y hechos

No obstante, reconoció que aún existe una brecha entre lo que las personas opinan y lo que realmente expresan en vida. “En encuestas, la mayoría está de acuerdo con donar, pero pocos lo dicen abiertamente a su familia. El muerto no habla”, señaló con firmeza, “al final es la familia quien decide. Por eso es fundamental expresarlo muchas veces y con claridad”.

Tras concluir la exposición, se abrió un espacio de preguntas y respuestas con los estudiantes y catedráticos. Una de las inquietudes expuestas trató sobre la necesidad de inmunosupresión en trasplantes de córnea.

Correa explicó que la córnea es un tejido “inmunoprivilegiado”, es decir, no cuenta con vasos sanguíneos que activen de manera intensa al sistema inmune.

Gracias a esta característica, los trasplantes de córnea suelen tener un bajo índice de rechazo y, en la mayoría de los casos, basta con el uso de los llamados esteroides tópicos para evitar la reacción adversa.

Sin embargo, advirtió que en córneas muy dañadas y vascularizadas el pronóstico cambia radicalmente y puede ser necesario recurrir a tratamientos inmunosupresores más complejos.

La comunidad educativa se interesó en saber cómo se determina qué órganos son aptos para donar una vez ocurrido el fallecimiento.

El especialista explicó que existe un protocolo estricto de estudios clínicos, pues la seguridad del receptor es prioritaria. “Podemos tener toda la disposición de donar, pero no todos los órganos o tejidos son viables. No todos somos donadores, aunque queramos serlo”, aclaró.

El tema de la voluntad en vida también generó un debate. Correa apuntó que, aunque existen tarjetas de donador e incluso registros legislativos donde se puede manifestar la decisión, lo que verdaderamente determina el destino de los órganos es la respuesta de la familia. “Puedes tener mil cartas de donación, pero si un familiar dice que no, es no. La clave está en hablarlo con los seres queridos”, recalcó.

Voluntad anticipada

Durante el diálogo, surgió también el tema de la voluntad anticipada, una figura legal ya reconocida en otros estados, que permite expresar por escrito la decisión de donar. El doctor Correa reconoció que contar con un marco legal claro representaría un beneficio importante, pero subrayó que sin consenso social y familiar incluso la mejor ley podría quedar sin efecto.

“Hay que trabajar paso a paso”, dijo. “Si en un hospital aún hay médicos que ven con recelo al coordinador de donación, mucho más difícil es pretender que un cambio legislativo tenga impacto inmediato. El reto está en construir primero la disposición en la base y después escalar a las políticas públicas”.

Uno de los testimonios más sensibles de la sesión llegó cuando uno de los médicos en la sala relató la experiencia de familias que, después de donar órganos, se enfrentaron a trabas burocráticas en trámites legales o con el Ministerio Público.

“Son escenarios terribles, pero reales”, admitió el doctor Correa. “Por eso trabajamos en capacitaciones y protocolos con las autoridades, para agilizar procesos y disminuir el sufrimiento de quienes ya afrontan la pérdida de un ser querido”.

Asimismo, admitió que la burocracia en ocasiones obstaculiza procesos tan urgentes como el traslado de córneas desde otras entidades. “No es una licuadora lo que está en aduana, es una córnea que debe trasplantarse mañana. Por eso debemos luchar contra protocolos ambiguos que no distinguen entre un trámite común y una urgencia médica”.

El encuentro concluyó con un mensaje de esperanza y motivación para los futuros médicos. Los doctores José Manuel Echeverría y Eguiluz, director de la Escuela de Medicina, y Miguel Betancourt Cravioto, subdirector, entregaron un reconocimiento y un presente al ponente, agradeciendo su aporte académico y humano.

Tenacidad

En su intervención final, el doctor Echeverría subrayó que la vida profesional exige perseverancia y tenacidad, y que la trayectoria del doctor Correa es un ejemplo de cómo los objetivos se alcanzan a pesar de los obstáculos. “Aquí tienen a quinientos donadores probables”, manifestó entusiasmado, “estudiantes que hoy levantan la mano para decir que también quieren donar”.

Al finalizar en un momento emotivo, alumnos y doctores colocaron listones verdes en la emblemática letra A de la escuela, como un símbolo de unión y una invitación a donar vida.— DARINKA RUIZ MORIMOTO

De un vistazo

Lista de espera

En el Estado hay decenas de pacientes registrados que requieren trasplantes de riñón, córnea, hígado y corazón. La demanda supera la cantidad de donadores disponibles.

Hospital autorizado

El Hospital General “Dr. Agustín O’Horán” es la principal institución de Yucatán con licencia para la procuración y trasplante de órganos y tejidos.

Importancia social

Un solo donador salva 8 vidas.

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