• En mercados y tianguis, entre ellos el de Santiago (en la imagen), hay variada oferta de verduras y frutas
  • Los salbutes pueden ser vegetarianos, como los de Kinich (arriba)

Cada 1 de octubre se conmemora el Día Mundial del Vegetarianismo, una fecha instaurada en 1977 por la Sociedad Vegetariana de Norteamérica con el propósito de promover una alimentación basada en plantas, destacar sus beneficios y derribar mitos en torno a esta práctica que, lejos de ser una moda pasajera, se ha consolidado como alternativa saludable y sostenible.

En México, la alimentación basada en plantas y el vegetarianismo han pasado de ser prácticas marginales ligadas a comunidades indígenas o grupos particulares a convertirse en tendencias cada vez más visibles y cuantificables.

Datos actuales muestran que aproximadamente el 19% de la población mexicana se identifica como vegetariana y que cerca del 9% afirma seguir una dieta vegana, lo que en conjunto significa que más de una cuarta parte del país adopta un régimen alimenticio con escaso o nulo consumo de productos animales.

En Yucatán, la conversación sobre el vegetarianismo cobra un matiz especial gracias a la abundancia de ingredientes locales y la tradición culinaria que, desde la época prehispánica, combina cereales y leguminosas para garantizar un aporte nutricional completo.

Para comprender mejor los alcances de esta práctica y su viabilidad en el contexto regional, el licenciado en Nutrición Jesús Adrián López Soto, especialista en deporte y en alimentación basada en plantas, comparte su experiencia con el Diario.

“Sí es viable llevar una dieta vegetariana en Yucatán”, declara López Soto.

“En Yucatán hay una gran riqueza de productos frescos, tanto en mercados como en tianguis, donde encontramos frutas, verduras de temporada, leguminosas, semillas y cereales. El maíz, por ejemplo, que ya viene nixtamalizado, es una base fundamental que facilita la planeación de menús equilibrados sin necesidad de recurrir a productos importados o costosos”, explica.

El especialista subraya que sustituir frutas consideradas “básicas” en dietas comerciales, como fresas o uvas, por alternativas locales no solo es más económico, sino que además favorece la adherencia de la persona a su plan nutricional. Entre algunos ingredientes valiosos para una dieta vegetariana saludable en Yucatán, López Soto menciona la chaya, el frijol, el espelón y el maíz, todos centrales en la tradición alimentaria maya.

“La chaya es rica en hierro, calcio y antioxidantes; el espelón aporta fibra y aminoácidos, y el maíz, al combinarse con leguminosas, ofrece proteínas de alto valor biológico, entre otras frutas y verduras locales. Los mayas ya aplicaban principios de nutrición que hoy la ciencia respalda”, apunta.

Esta sinergia proteica, al mezclar cereales y leguminosas, permite lograr una alimentación completa. Ejemplos cotidianos son los salbutes, panuchos y sopes, que adaptados pueden integrarse en dietas vegetarianas balanceadas.

Con asesoría

El experto advierte que iniciarlas sin asesoría profesional conlleva riesgos. Entre los errores más frecuentes están el consumo excesivo de carbohidratos al sustituir la proteína animal por arroz, pasta o tortillas; no prever la sustitución de nutrientes como el hierro y la vitamina B12, lo que puede derivar en anemia, y creer que con eliminar la carne la dieta es automáticamente saludable.

“Es muy importante identificar las posibles deficiencias y planear cómo cubrirlas. Una alimentación basada en plantas puede ser completa y segura, pero requiere información y acompañamiento profesional”.

Una de las ideas falsas más comunes sobre el vegetarianismo, en lo dicho por Jesús Adrián, es creer que una dieta sin carne no es completa. “La gente duda cuando se le explica que el maíz con frijol o la soya con arroz pueden ofrecer proteínas tan completas como las de origen animal. Sin embargo, con evidencia científica y estudios de laboratorio en los mismos pacientes demostramos mejoras claras en niveles de glucosa, colesterol y triglicéridos”, señala.

Otro mito difundido es que ser vegetariano resulta costoso. “La realidad es que con productos locales como la soya producida en Tekax, leguminosas y verduras de temporada se puede lograr una dieta nutritiva, económica y sostenible”, agrega.

Para López Soto todo esto debe basarse en un modelo bio-psico-social que no solo mejore la composición corporal y el rendimiento deportivo de las personas, sino que también fomente hábitos conscientes que impacten en su salud y en el entorno.

“El consumidor tiene poder, lo que elegimos comer determina lo que las empresas producen. Si optamos por alimentos locales y de temporada, reducimos costos, cuidamos el ambiente y apoyamos la economía regional”, manifiesta.

En el marco del Día del Vegetarianismo, la invitación es a repensar los hábitos alimentarios y reconocer que, desde las raíces mayas, la nutrición basada en plantas es parte de la Historia.

No obstante, la decisión siempre debe tomarse con correcta asesoría para que se constituya en una oportunidad para cuidar la salud, además de promover una cultura alimentaria.— DARINKA RUIZ MORIMOTO

Vegetarianos Datos

La Sociedad Vegetariana de Norteamérica instituyó el 1 de octubre como el Día Mundial del Vegetarianismo.

Decisión

El licenciado en Nutrición Jesús Adrián López Soto indica que la mayoría de las personas que adoptan una alimentación vegetariana en Yucatán lo hacen por motivos de salud, especialmente para el control de peso, los niveles de colesterol y triglicéridos, y la diabetes.

Motivos éticos

Un grupo menor lo hace por razones éticas, ambientales o por influencia cultural derivada de tendencias globales.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán