Devolver la escritura jeroglífica maya a sus verdaderos herederos es una misión a la que Gregorio Hau Caamal se ha dedicado en estos últimos años: enseñar a leer y escribir la antigua lengua visual de los mayas.
Gregorio compartirá su experiencia hoy miércoles, a las 7 de la noche, en el Centro Cultural “José Martí”, como parte del ciclo “Kuxa’an T’aan (Voz viva)”, en una charla conjunta con el también promotor cultural Marcos Pech Naal.
“La escritura jeroglífica es algo que nos pertenece. Estuvo mucho tiempo fuera de nuestro alcance, pero ahora sabemos que sí se puede leer, sí se puede estudiar y, sobre todo, sí puede regresar a nosotros”, afirma Gregorio en entrevista con el Diario.
Desde 2016 Gregorio recorre comunidades mayas ofreciendo talleres gratuitos sobre epigrafía y lengua. Explica que los glifos del pueblo originario, lejos de ser ininteligibles, constituyen un sistema silábico que puede ser aprendido por cualquiera, especialmente por quienes ya hablan la lengua.
“Los niños mayahablantes aprenden rápido, porque los glifos representan cosas cercanas: animales, elementos del entorno. Ven una tortuga dibujada como la imaginaban nuestros abuelos y entienden”, asegura.
Para los que no hablan maya, el proceso es igual que aprender a leer en la primaria: paso a paso, con práctica. A través del Espacio Intercultural y Creativo, del cual es coordinador, Gregorio no solo enseña lengua y escritura, sino que también promueve una visión artística de la identidad maya.
Pinturas con glifos
En colaboración con el maestro Ariel Guzmán, ha presentado pinturas que integran glifos. Apenas el pasado viernes inauguró en la galería del Teatro Peón Contreras, junto con otros creadores, una muestra con la temática de agua y selva.
Además, diseña tazas y vasos con motivos de glifos —colibríes, tortugas y otros animales— que muestran que la escritura antigua también puede ser útil, estética y actual. La venta de estos artículos, dice, le ayuda a financiar sus talleres.
“Es importante que la gente vea que esta escritura no está muerta, que es funcional, y lo más importante, es nuestra”, señala.
Durante su formación en la Universidad de Oriente, Gregorio aprendió de forma autodidacta, impulsado por la inquietud de entender la historia desde las fuentes originales. Con el tiempo, se profesionalizó, participó en congresos internacionales y comenzó a replicar lo aprendido en los pueblos.
Uno de los aspectos que más le apasiona es descifrar los glifos emblema de los antiguos asentamientos. “Por ejemplo, Chichén Itzá en realidad tenía otro nombre. En una estela aparece como K’áako Pakal, que significa algo así como ‘Fuego es su escudo’”, explica.
Rescatar esta escritura es importante porque “nos da valor, refuerza nuestra identidad como pueblo, quiénes somos, qué hacemos. Es una forma de motivación para que la lengua continúe hablándose, escribiéndose”.
Por esa razón, insiste en que más espacios institucionales deben abrirse a estas expresiones. “He dado talleres gratuitos en el ‘José Martí’ porque es importante difundir la escritura”, dice, tras señalar que últimamente muchas personas han externado su interés por aprender.
Más informes sobre la labor de Gregorio Hau en la página de Facebook: Chakts’unu’un.
