El silencio fue el eje central del performance músico-visual “El silencio como territorio”, presentado anteanoche por el grupo Los Viajes de Sísifo en el Centro Cultural La Ibérica, de la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán (Sedeculta).
Inspirados en el mito griego de Sísifo, los integrantes del grupo adoptaron este nombre como una metáfora de la constante lucha creativa. Originalmente conformado como un trío y actualmente convertido en dueto, el proyecto refleja el ciclo interminable de creación, disolución y reinicio que afrontan los músicos.
“Es una analogía de la vida de los músicos. Formamos un grupo, desarrollamos un proyecto, salimos de gira, grabamos un disco y, de pronto, todo se desvanece. Entonces volvemos a empezar desde cero”, indicó uno de sus integrantes antes del concierto.
La propuesta fue encabezada por René Manu, en la batería; Lalo Rejón, en sintetizadores, teclado y guitarra, y la artista visual Malva, quienes exploraron el silencio desde diversas perspectivas: como contemplación, como espacio y como territorio interior.
“Lo que hicimos fue abordar la temática del silencio de muchas formas, creando distintas piezas sonoras. No son canciones propiamente, pero sí composiciones con estructura e improvisación”, explicó René en entrevista previa con Diario de Yucatán.
El músico detalló que la idea surgió a partir de una lectura en la que encontró la oración: “El niño induce al silencio y lo transforma en territorio”, concepto que se convirtió en el punto de partida del proyecto.
Durante la presentación se interpretaron piezas como “Hüzün” —palabra turca que significa melancolía—, “Noise Bipolar”, “El silencio como contemplación” y “Los viajes de Sísifo”. En cada una de ellas se fusionaron distintos lenguajes musicales y recursos visuales, generando una experiencia sensorial y experimental que capturó la atención del público.
A lo largo del espectáculo, los músicos y la artista visual mantuvieron una estrecha complicidad, entrelazando sonidos e imágenes para ofrecer una propuesta integral en la que ambas disciplinas se complementaron armónicamente.
En uno de los momentos más destacados, con una imagen de una nube proyectada al fondo, René tomó el micrófono y rompió el silencio con la lectura de un poema, provocando una atmósfera de introspección entre los asistentes.
Para el artista, el propósito del arte va más allá de lo estético: debe también invitar a la reflexión sobre las injusticias sociales y la posibilidad de construir espacios para el crecimiento humano. “Todo acto artístico o creativo debe tener una postura política. Nos interesa rozar la inconformidad, manifestar nuestra molestia ante las injusticias, pero también mostrar que desde el arte podemos ser mejores seres humanos”, expresó.
“El silencio como territorio” marcó la primera presentación del grupo en este formato, combinando música y arte visual.
Al concluir, René invitó al público a continuar apoyando las propuestas culturales locales. “Asistan a los eventos culturales, tengan curiosidad por conocer cosas nuevas, porque hay una gran riqueza artística aquí en Mérida”, exhortó el músico.— Karla Cecilia Acosta Castillo
