Ruben Torres Martínez, Federico Berrueto Pruneda y Cristina Puga Espinosa
Ruben Torres Martínez, Federico Berrueto Pruneda y Cristina Puga Espinosa

Durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador surgió “La mañanera”, un formato de conferencia de prensa diaria que, según el discurso oficial, buscaba informar sobre temas relevantes y fomentar la participación ciudadana. Sin embargo, diversos especialistas en política han advertido que este ejercicio de comunicación se ha convertido en una herramienta para controlar la narrativa pública.

En el marco de la Semana de las Ciencias Sociales, realizada en el Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (Cephcis) de la UNAM, se llevó al cabo ayer la conferencia “La eficacia de ‘La mañanera’”, en la que participaron la doctora en Ciencias Políticas Cristina Puga Espinosa, el analista político Federico Berrueto Pruneda y el doctor Rubén Torres Martínez, quien fue el moderador.

El primer punto de discusión fue el carácter performativo del ejercicio comunicativo. La doctora Cristina Puga comparó la conferencia matutina con una ceremonia teatral “que busca causar un impacto en la audiencia presente”.

En su análisis, señaló que “la teatralidad hace uso de elementos simbólicos, históricos, discursivos y hasta coreográficos, convirtiéndose en rituales que se repiten para generar un efecto determinado”.

Puga añadió que el espacio donde se realiza —el Palacio Nacional— también tiene un peso simbólico que refuerza el mensaje político. “El escenario no es casual, se trata de un lugar cargado de significado histórico y personal tanto para López Obrador como para Claudia Sheinbaum”, precisó.

La doctora Puga añadió que con la llegada a la presidencia de Claudia Sheinbaum el formato conservó la misma estructura, aunque bajo un discurso distinto. “El telón de fondo con las mujeres de la historia de México, el escenario, su peinado impecable y el vestido bordado a mano son parte de la puesta en escena”, afirmó.

Autoritarismo

Por su parte, el analista político Federico Berrueto abordó los riesgos que representa la normalización del autoritarismo en la comunicación política. “Hemos sacrificado mucho de lo que teníamos y ganado muy poco”, expresó. A su juicio, “La mañanera” no es “un recurso de información, sino una forma de ejercer el poder, muy eficaz desde mi punto de vista”.

Berrueto explicó que tanto el populismo como la polarización requieren de un líder carismático que logre conectar con el descontento social y se presente como la opción de cambio. En ese sentido, destacó que las conferencias matutinas sirven para consolidar una figura de poder ante la ciudadanía y los medios.

El analista clasificó al público de “La mañanera” en tres grupos principales: los adherentes —quienes apoyan y reafirman al gobierno—; los opositores —que cuestionan y critican las políticas oficiales—, y los factores de poder —burócratas, militares y empresarios capaces de influir en las decisiones nacionales.

Otro aspecto que subrayó Berrueto fue el impacto del ejercicio en la libertad de expresión. “La mañanera” ha derivado “en un espacio donde se desacredita y presiona a los medios de comunicación”, advirtió. Aseguró que este fenómeno agrava un escenario ya complejo: “México es el país más peligroso para el ejercicio periodístico en todo el mundo, fuera de zonas de guerra”.

Tanto Puga como Berrueto coincidieron en que el actual modelo de comunicación política conserva rasgos autoritarios heredados de gobiernos anteriores. Aunque ha cambiado el tono del mensaje, persiste la narrativa de “nosotros los buenos, ustedes los malos”, que busca imponer una sola verdad.

Durante la conversación también se cuestionó si “La mañanera” continúa siendo un espacio eficaz o si ha perdido su propósito original. Para Berrueto, sostener un diálogo diario con la ciudadanía implica un enorme desgaste.

“Para una persona es un esfuerzo brutal tener que exponerse cada día al público, por más control que haya”, dijo.

Asimismo, comparó las personalidades de López Obrador y Sheinbaum, señalando que el primero poseía un carácter más confrontativo y teatral, mientras que la actual presidenta afronta el reto de mantener ese formato sin perder credibilidad ni equilibrio.

Finalmente, el analista advirtió que “La mañanera” no desaparecerá, “al contrario, podría intensificarse si el escenario político se complica”.

En su opinión, la conferencia matutina funciona como “un instrumento de control, manipulación y presión” que el gobierno podría utilizar con mayor fuerza rumbo a las elecciones intermedias de 2027, especialmente si los resultados no le resultan favorables.