En algún momento de la vida todos cuidamos o somos cuidados. A veces ocurre sin darnos cuenta: cuando una madre permanece junto a la cama del hijo enfermo, cuando una hija reorganiza su vida para atender a su padre anciano o cuando un profesional de la salud tiene una jornada agotadora en el hospital. Sin embargo, pocas veces se piensa que ese acto cotidiano de sostener la vida, el cuidado, es también un trabajo, un derecho y una responsabilidad social.
Con el propósito de reflexionar sobre ello, el próximo miércoles 29, a las 18 horas, se realizará la conferencia “Ética de los cuidados en el área de la salud, una apuesta multidisciplinaria”, a cargo de la doctora Julieta Gómez Ávalos, egresada del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre Issste-UNAM e integrante del Colegio de Bioética, A.C., con la doctora Amada Rubio Herrera, investigadora del Cephcis como comentarista.
El encuentro tendrá lugar en la sala de videoconferencias de la sede Rendón Peniche del Cephics, en el marco del Mes de los Cuidados impulsado por la Coordinación para la Igualdad de Género de la UNAM, y del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, que se conmemora ese mismo día.
En entrevista con el Diario, la doctora Rubio Herrera explicó que la ética de los cuidados “invita a mirar las prácticas, los valores y las normas que orientan cómo atendemos a otros y cómo nos atendemos a nosotros mismos”.
El tema, señala, abarca tanto la relación entre paciente y personal de salud como las condiciones laborales, emocionales y sociales de quienes cuidan, como enfermeras, camilleros, familiares e incluso las redes invisibles que sostienen la atención cotidiana en hospitales, casas y comunidades.
“Los cuidados son un derecho, el derecho a decidir si queremos cuidar, el derecho a recibir cuidados cuando los necesitemos y el derecho al autocuidado. Pero entre el reconocimiento legal y la práctica cotidiana hay una distancia enorme”, subraya.
Esa distancia, dice, suele tener rostro femenino. En México, las mujeres dedican cerca de 40 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. La sobrecarga provoca agotamiento, depresión y pérdida de bienestar. “Nos encontramos con mujeres mayores cuidando a otras mujeres mayores, o con personas que cuidan solas, sin redes ni apoyo. Y Mérida, como muchas ciudades, envejece rápidamente; es urgente hablar de una política integral de cuidados”, aseveró.
Rubio Herrera recuerda que el Plan Estatal de Desarrollo de Yucatán ya contempla la creación de un Sistema Estatal de Cuidados y que a nivel municipal se trabaja en la elaboración de un censo para identificar a las personas cuidadoras. Pero más allá de los diagnósticos, insiste en que se necesita “fortalecer la mirada comunitaria, entender que sin cuidados no hay vida, y que cuidar no puede seguir siendo un acto invisible o impuesto por género”.
También destaca experiencias internacionales inspiradoras, como las manzanas del cuidado en Bogotá, donde caravanas comunitarias ofrecen actividades y descanso a las personas cuidadoras, y los centros que instalan lavadoras compartidas para liberar horas de trabajo doméstico. “El tiempo es un privilegio para muchas mujeres. Por eso hablamos de justicia del cuidado, del derecho a disponer del propio tiempo”.
Finalmente, la investigadora invita a asistir a la conferencia “para pensar colectivamente en algo que nos atraviesa a todos”. “Cuidar no es un favor, ni una prueba de amor: es trabajo, y es un derecho. Pero también puede ser una oportunidad para reconstruir la manera en que nos vinculamos, desde el respeto, la empatía y la responsabilidad compartida”.
El encuentro está abierto al público en general. Y es de entrada libre.— DARINKA RUIZ
De un vistazo
Cuidado invisible
Millones de personas, principalmente mujeres, realizan tareas de cuidado no remuneradas que sostienen la vida cotidiana, sin reconocimiento ni apoyo.
Conferencia
El miércoles 29, en la sede Rendón Peniche del Cephcis se reflexionará sobre el tema.


