La escritora nicaragüense-mexicana Ligia Urroz, quien acaba de publicar la novela “Por mi gran culpa”, en la que aborda el abuso sexual y la migración forzada, fue una de las invitadas a la Feria de la Palabra 2025, que se lleva al cabo hasta hoy en la Universidad Marista.
Ayer, ante decenas de alumnos de diferentes carreras, la autora de “La muralla” y “Somoza” compartió su propia historia, cuando a los 10 años tuvo que dejar su país natal. “Salí de Nicaragua en junio de 1979, unas semanas antes del derrocamiento de la dictadura del general Anastasio Somoza. Dejé atrás mi tierra, no por decisión propia, sino por la cruenta guerra civil que había alcanzado todos los rincones. Después de ser testigo presencial de las atrocidades de la guerra, llegué a México con mi familia”.
Confesó que al principio pensó que se quedarían en México solo un par de semanas, mientras se resolvía la inestabilidad política. “Yo tenía 11 años y ya no era una niña. Después de vivir una guerra se pierde la inocencia”, expresó, para luego relatar que en la juventud estudió Economía en el ITAM y laboró en el sector financiero, que abandonó para dedicarse a sus pasiones: la música y la literatura.
Urroz recordó que ella y su familia dejaron Nicaragua solo con lo que tenían puesto y que México los recibió con los brazos abiertos. Se instalaron en la Condesa, donde su abuela tenía un departamento. “Allí las vecinas nos llevaban ropa”.
Donde sí tuvo algunos problemas, según contó, fue en la escuela. Algunos los alumnos se burlaban de su acento o de que a veces no entendía palabras. “Yo decía: o me pongo a llorar o me acostumbro. Entonces, traté de hablar como mexicana, que sí me sale, pero luego dije: no, porque mi identidad no es así, mi lengua materna en realidad es nicaragüense y no voy a perder la mía”.
Sin embargo, eso fue un asunto menor en comparación con lo que le dijo una profesora. “La maestra de Química un día me dice: ‘Yo no sé por qué vienen ustedes de otros países y nos quitan el trabajo a los mexicanos’. Salía llorando, le decía a mi mamá y ella no podía hacer nada al respecto, solo decir: ‘Tranquila, va a pasar’”.
Reconoció que en su adolescencia y juventud hablaba poco de la dictadura. Fue cuando salió su novela que finalmente se pudo soltar, hacer una catarsis.
En su charla, denominada “Exilio y reconstrucción personal: desde mi viva voz”, la también autora de cuentos y ensayos leyó un texto publicado en 2023 en un portal de internet en el que habla de migración y exilio.
“A lo largo de la Historia hombres y mujeres hemos migrado buscando un pedacito de mundo donde podamos establecernos y vivir en paz. Migrar es trasladarnos desde el lugar en el que habitamos a otro diferente. Las grandes olas migratorias se dan por un abanico de causas: económicas, políticas, sociales y catástrofes naturales”.
Subrayó que se huye del horror y que las migraciones pueden ser por voluntad propia u obligatorias. “El exilio es una separación de la tierra en la que se vive, una expatriación generalmente por motivos políticos”.
En la mayoría de los casos, continuó, el exilio no se decide. “¿Lo tomamos o morimos? Y es que ambos términos, migración y exilio, llevan intrínsecamente la nostalgia que nos barre el cuerpo como una marea”.
En la charla, Ligia Urroz indicó que hay personas que no necesitan cambiar de lugar físico para exiliarse. “Lo hacen dentro de sí mismos por medio de su obra (literaria, musical, pictórica, por poner algunos ejemplos) o a través de su salud mental, otro exilio forzado”.
Habló asimismo de sus cuentos, ensayos y crónicas, y, por supuesto, de sus novelas, empezando con “La muralla”. “Por mi gran culpa” fue lanzada en septiembre pasado y en ella aborda el abuso a la mujer y la culpa que esta arrastra.
“Tenemos que hablar de esa culpa primigenia, hay un montón de culpas que la mujer arrastra: ‘si me voy a trabajar, voy a dejar a los niños en casa’ o ‘quiero hacerme una carrera profesional, pero a la vez tengo que cuidar a personas mayores’… Todas estas culpas vienen por este rol que en la sociedad la mujer debe de cumplir”.— IVÁN CANUL EK





