La imagen tradicional de la bruja, popularizada por el cine y la cultura popular, suele presentarse como la de una figura antagonista o caricaturesca: desde la Bruja del Este (Margaret Hamilton) en “El Mago de Oz” hasta personajes icónicos de la cultura mexicana como “La bruja del 71” (Angelines Fernández) y “Hermelinda Linda” (Evita Muñoz “Chachita”), esta figura también habita en la música veracruzana con “La Bruja”, uno de los sones jarochos más representativos.
Más allá de su aspecto avejentado y poco agraciado, la bruja simboliza sabiduría y conocimiento, elementos que constituyen la verdadera fuente de su poder.
Aunque su imagen suele asociarse con la fantasía —como la capacidad de volar en escoba, como la inmortalizó Francisco Gabilondo Soler “Cri Cri” en su canción “Las brujas”—, históricamente ha simbolizado algo mucho más profundo: es una mujer con acceso al conocimiento, lectora, analítica, hierbera, astrónoma o alquimista, esto es, una figura adelantada a su tiempo.
Desde esta perspectiva, las brujas dejan atrás el estigma para convertirse en símbolos de resistencia y sabiduría. Esta reflexión inspira el conversatorio “Llamadme bruja: Palabras, cuerpos y resistencias en la literatura y las artes”, a realizarse hoy, a las 19 horas, en el Centro Cultural “José Martí”, en el Parque de las Américas.
El encuentro abordará la figura de la bruja como emblema de libertad, creatividad y poder femenino a través de la historia, la literatura y las artes. Participarán Mayra Acosta, Liliana Hesant, Elidé Soberanis y Samia Farah, creadoras provenientes de las artes visuales, la literatura, el teatro, la música y la danza.
La artista plástica Mayra Acosta explica que el conversatorio busca reflexionar sobre el lugar que ocupan hoy las mujeres en las artes: “Estamos recuperando la figura de la bruja que confía en su interior, toma sus propias decisiones y crea su propia magia desde un proyecto o una revolución personal”.
“Nombrar y reconocer a estas mujeres es revertir el hechizo: ver en la bruja la semilla de la resistencia y la sabiduría. Es un acto de reparación histórica, en el arte y más allá”, añade.
Acosta recuerda que, en el pasado, las mujeres sabias despertaban sospecha en una sociedad que les negaba la educación formal; muchas fueron perseguidas y ejecutadas por su conocimiento.
Hoy, en pleno siglo XXI, aún persisten prejuicios sobre las capacidades femeninas, de ahí la importancia de este conversatorio, que tendrá una hora de duración y será abierto al público de manera gratuita.— Emanuel Rincón Becerra
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Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam
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