GNIMA Misa de difuntos en Xoclán
GNIMA Misa de difuntos en Xoclán

En un ambiente de respeto, esperanza y fervor, más de tres mil personas se reunieron ayer en la explanada del Cementerio Xoclán para participar en la conmemoración de los Fieles Difuntos, presidida por monseñor Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán.

Acompañado por el vicario de la parroquia de San Juan Pablo II, Antonio Tamayo Loeza, quien leyó el Evangelio, y ante miles de feligreses, el arzobispo exhortó a orar por el descanso eterno de los difuntos y por el perdón de los pecados.

Entre los asistentes se encontraba la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada, el arquitecto Francisco Viñas Heredia, coordinador General de Desarrollo Ordenado y Gestión del Ayuntamiento, y el doctor Luis Jorge Montalvo Duarte, director de Servicios Públicos Municipales.

La misa comenzó con el saludo del arzobispo: “Buenos días, hermanos. Sean todos bienvenidos a esta celebración eucarística. Nuestra esperanza está en el Señor. Él, con su gloriosa resurrección, nos abre las puertas del reino de los cielos”, dijo al iniciar la misa, que estuvo acompañada de cantos litúrgicos y un ambiente de recogimiento.

Durante la lectura del Evangelio, el padre Tamayo compartió las palabras de Jesús según San Mateo. “Vengan, benditos de mi Padre, tomen posesión del reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque estuve hambriento y me dieron de comer…”, recordando el valor eterno de las obras de misericordia.

En su homilía, Monseñor Rodríguez Vega profundizó sobre el sentido cristiano de la muerte y la comunión de los santos. Explicó que la Iglesia está formada por tres partes: la Iglesia militante, que somos los que aún vivimos; la Iglesia triunfante, conformada por los santos que ya están en el cielo; y la Iglesia purgante, integrada por las almas que están en proceso de purificación. “Por ellos oramos hoy”, expresó.

El arzobispo recordó que quienes visitan a sus difuntos en estos días pueden obtener la indulgencia plenaria, si lo hacen en espíritu de fe, con confesión, comunión y oración por el Papa.

“Esto es la comunión de los santos, oramos unos por otros, los santos interceden por nosotros y nosotros podemos incluso ayudar a las almas del purgatorio con nuestras oraciones”, dijo.

Durante su mensaje, Rodríguez invitó a distinguir entre las costumbres culturales y la fe cristiana, y señaló que las tradiciones del Hanal Pixán son auténticamente cristianas cuando se viven con amor, oración y esperanza en Cristo.

“Los altares de muertos son cristianos cuando les añadimos fe, amor y oración por nuestros difuntos. Entonces sí, son plenamente cristianos”, afirmó, diferenciándolos de celebraciones ajenas a la fe como el Halloween o las creencias en la “santa muerte”.

El arzobispo hizo un llamado a los fieles a vivir su fe con coherencia, recordando que lo que salva no son sólo las oraciones o los ritos, sino las obras de misericordia: “Dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, visitar al enfermo… eso es lo que en realidad nos salvará. A nosotros nos obliga tanto la fe como las obras”, subrayó.

Entre los asistentes, el ambiente fue de respeto y unidad. Familias participaron en la comunión, encendieron velas y colocaron flores en las tumbas de sus seres queridos. Algunos se detuvieron a escuchar los cantos finales, otros oraron, y muchos expresaron gratitud por mantener viva una tradición que une generaciones. Al concluir la misa, el arzobispo invitó a los presentes a mantener su fe viva, recordando que la muerte no debe temerse cuando se cree en la vida eterna. “Que nuestra fe crezca más y más hasta desear plenamente estar con el Señor, y al mismo tiempo hacer de nuestra vida una alabanza a Jesucristo.” De este modo, la celebración en el Cementerio Xoclán se convirtió, una vez más, en un emotivo encuentro entre la fe, la memoria y las raíces culturales del pueblo yucateco, que cada año, entre flores, rezos y velas encendidas, honra con amor a quienes se adelantaron en el camino eterno.— Darinka Ruiz Morimoto

De un vistazo

Mensaje

El arzobispo Gustavo Rodríguez Vega invitó a los feligreses a mantener su fe viva, recordando que la muerte no debe temerse cuando se cree en la vida eterna

Velas y rezo

Entre flores, rezos y velas, familias llegaron a Xoclán para recordar a sus difuntos.

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