El entorno social influye en las personas desde su nacimiento y las configuraciones de género comienzan a actuar incluso antes de que exista conciencia de ello. Así lo expuso la doctora Celia Rosado Avilés en la conferencia magistral titulada “Género y representación: Entre infancias, juventudes y otros discursos”, con la que ayer por la mañana inauguró el ciclo de ponencias del décimo Congreso Interuniversitario de Estudios Literarios y Lingüísticos (Ciell).
En su exposición, Rosado Avilés presentó tres investigaciones relacionadas con el tema principal del Congreso, centradas en el análisis de las representaciones de género y su persistencia cultural.
Explicó que la cultura se construye a partir de las significaciones representadas por los signos, organizados dentro de un orden simbólico que genera sentido colectivo. Dichas representaciones, precisó, no reflejan una realidad objetiva, sino que funcionan como herramientas que moldean el imaginario social. Entre ellas, destacó la del género, entendida como un constructo generado y sostenido por la colectividad dentro de un marco simbólico determinado.
El primer estudio, elaborado junto al investigador Óscar Ortega Arango, analizó cómo los discursos docentes en escuelas primarias reproducen códigos de género a través del lenguaje. La investigación mostró que estos códigos, aunque se reconocen como nocivos, continúan resistiendo los intentos de transformación.
“¿Por qué sobreviven estos códigos genéricos?”, cuestionó la doctora. “Se concretizan en valores asumidos históricamente y, con las ideas de masculinidad y feminidad, determinan los comportamientos y aspiraciones de las personas”.
A través de una serie de fotografías del siglo XX, la investigadora ilustró cómo desde la infancia se refuerzan estereotipos: las niñas son asociadas con la belleza, la naturaleza y lo doméstico, mientras que los niños con la fuerza y el dominio de lo público.
En su segundo estudio, realizado con estudiantes de secundaria del Estado y con apoyo de instituciones gubernamentales, Rosado Avilés abordó la percepción de las mujeres sobre su entorno mediante un concurso de cuentos en el que se recibieron 350 textos. Las narrativas revelaron que las protagonistas femeninas eran representadas entre la violencia y la solidaridad.
En el 98% de los relatos, la violencia se vinculó con personajes masculinos —novios, esposos, padres, jefes o profesores—, y predominó una sensación de desesperanza. “El antihéroe literario en las narraciones estudiadas es novio o esposo en el 60% de los casos”, señaló la doctora.
El amor, explicó, se presenta como única vía hacia la libertad en algunos textos, pero también como “una cárcel o trampa emocional”, mientras que las segundas oportunidades después de la violencia casi no existen.
El tercer estudio, aún en desarrollo, analiza los discursos contemporáneos de consumo masivo, especialmente los dramas asiáticos o K-dramas y C-dramas, por su creciente influencia entre las juventudes. En total, se estudiaron 75 producciones, identificando patrones de género y normalización de la violencia.
Rosado Avilés señaló que el nuevo “héroe” de estas narrativas ha pasado de ser un príncipe o caballero a un empresario o jefe criminal, con los mismos rasgos de dominancia, fortaleza y seguidores violentos.
Las historias, añadió, estetizan la violencia física y emocional de una forma “ridícula”, al tiempo que refuerzan una visión conservadora del cuerpo femenino y de la maternidad.
“En estas narrativas, el embarazo aparece como una limitación, no como una elección”, apuntó. Además, advirtió sobre la infantilización de las mujeres adultas y la erotización de elementos escolares —como uniformes o calcetas—, lo que consideró preocupante en un país con altos índices de abuso infantil.
La ponente concluyó advirtieron que estos discursos reproducen modelos patriarcales en los que la violencia se justifica o romantiza. Recalcó que los signos y productos culturales construyen realidades y, por ello, deben analizarse de manera crítica y consciente.— Karla Cecilia Acosta Castillo
Investigaciones Detalles
La doctora Celia Rosado Avilés examina cómo los signos culturales moldean la percepción social.
Lenguaje y estereotipos
Las investigaciones evidencian que el lenguaje educativo reproduce nociones tradicionales de género, perpetuando comportamientos que dificultan el cambio social y cultural sostenido.
Narrativas juveniles
Los cuentos escritos por estudiantes revelan visiones femeninas atravesadas por la violencia, la desesperanza y el amor como único escape posible.
Cultura audiovisual
Los dramas asiáticos analizados muestran patrones que romantizan la violencia y fortalecen estereotipos conservadores sobre la feminidad y la autonomía corporal.
