El amor a los pobres es el gran ejemplo de la vida y obra de San Martín de Porres, aseguró monseñor Pedro Mena Díaz, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Yucatán, en la ceremonia eucarística con la que se celebró la fiesta patronal del santo dominico, anoche en su capilla de la calle 44 entre 77 y 79.
La misa antecedió a una procesión encabezada por la venerada imagen del santo, originario de Perú en el siglo XVII, hijo natural de madre afrodescendiente y padre español. Su ingreso a la Orden de Predicadores, recordó monseñor Mena Díaz, estuvo marcado por humillaciones, desprecios e injusticias; sin embargo, su amor a Dios y su deseo de entregarse al servicio de los demás le valieron el reconocimiento de los más necesitados, a quienes siempre procuró con caridad.
En su homilía, el obispo auxiliar destacó la entereza, determinación y anhelo de San Martín por servir a Dios y acoger a los pobres, necesitados y enfermos.
“El mismo San Martín vivió humillaciones, malos tratos e injusticias por ser quien era, y, a pesar de ello, nunca dejó de amar al necesitado ni de brindarle caridad. Todo lo hacía, no para buscar una recompensa terrena, sino para vivir el Evangelio de Cristo”, subrayó.
Asimismo, invitó a los fieles a imitar su espíritu de servicio. “Que San Martín de Porres inspire en cada uno de nosotros ese espíritu caritativo que ve en los más necesitados la imagen viva de Jesús para que, sin esperar recompensa terrena, seamos agradables a los ojos de Dios”, manifestó.
Al término de la misa se llevó al cabo la bendición y la repartición de panes, siguiendo el ejemplo del santo, que acostumbraba compartir alimentos con los pobres de su comunidad.
Posteriormente, la feligresía acompañó a la imagen en procesión hasta su nicho habitual en el presbiterio.
La celebración concluyó con música de mariachi y un convivio de los asistentes.— Emanuel Rincón Becerra


