Es curioso que las obras literarias de Gonzalo Celorio sean memorísticas, pues el recién nombrado Premio Cervantes de Literatura 2025 afirma que en realidad escribe para olvidar y expresa que los lectores de novelas son un tanto masoquistas, pues al hacerlo están comprando conflictos ajenos.
El mexicano sostuvo ayer un encuentro con medios de comunicación en el Instituto Cultural Helénico de Ciudad de México, donde compartió reflexiones sobre su obra, la escritura, el papel de la lectura y las relaciones culturales entre México y España. El galardón le será entregado el 23 de abril de 2026 en España.
Durante la conferencia —en la que el Diario estuvo presente virtualmente—, Gonzalo Celorio habló desde su proceso creativo hasta su visión sobre la educación y la cultura literaria del país.
El autor destacó la paradoja de que sus novelas sean de carácter memorístico, cuando, según confesó, las escribe con el propósito de olvidar. “Lo que hace un escritor es traspasar el conflicto que originó sus novelas al pecho del lector, pasa del pecho del autor al pecho del lector. Los lectores de novelas suelen ser un tanto masoquistas, están comprando conflictos ajenos. Hay una actitud voyerista casi obscena para ver las calamidades de los otros reflejadas en las novelas y ¿por qué hacemos esto, por qué somos lectores?, porque finalmente esos conflictos de los demás también nos pertenecen en nuestra condición humana, así de sencillo”.
Celorio explicó que escribe movido por una necesidad interior, como una forma de exorcizar los conflictos que lo persiguen. Retomando a Maurice Blanchot, comparó la escritura con “lanzarse al mar sin cera en los oídos y estar dispuesto a oír el canto de las sirenas”.
Sobre su proceso creativo, detalló que sus novelas nacen de un conflicto personal al que suma elementos procedentes de lecturas, recuerdos familiares, cartas, mapas y consultas bibliográficas.
Señaló que la obra adquiere vida propia conforme avanza la escritura: “La novela revela lo que yo no sabía previamente, tiene una gran capacidad indagatoria y va procesando los datos que yo le doy para devolvérmelos a mí ya en forma de discurso, y yo me vuelvo el primer lector de la novela que escribo, me revela con una gran claridad la historia que yo quería contar y que no conocía hasta que me introduzco en la gran aventura que es escribir una novela”.
El leer, un privilegio
Respecto al bajo índice de lectura en México, expresó su preocupación y lo calificó como un problema alarmante. Consideró triste que una gran parte de la población se prive del “maravilloso privilegio de leer”.
Recordó que, cuando pregunta a sus alumnos si han leído “Rayuela” o “Cien años de soledad” y le responden que no, siente envidia. “Cómo quisiera yo estar otra vez en esa tesitura de leer por primera vez un libro de esta importancia y de esta trascendencia”, admitió.
El académico reconoció que no tiene una solución para revertir la falta de hábito lector, pero aseguró haber dedicado su vida a fomentar la lectura entre sus estudiantes. Atribuyó el problema a la ausencia de una auténtica cultura literaria en los hogares mexicanos.
Señaló que “los hijos de los analfabetas funcionales tampoco van a ser lectores, porque la lectura se adquiere por el ejemplo”.
Asimismo, criticó las deficiencias del sistema educativo nacional y recordó su participación, en la década de 1970, en la elaboración de cuentos infantiles para los libros de texto gratuitos.
Consideró que en las escuelas no se está enseñando de forma adecuada la lengua materna, bajo la falsa idea de que, por ser nativa, no requiere estudio. Afirmó que “eso es una aberración”, ya que el dominio del idioma amplía el vocabulario y la capacidad de pensamiento.
Al hablar de la alfabetización, Gonzalo Celorio sostuvo que el hecho de saber leer y escribir no garantiza la formación de lectores: “Se ha pensado que cuando se cubre la alfabetización total en una nación, ya este propósito está cumplido, pero no; de nada sirve la alfabetización si realmente no se lee, es tener una herramienta totalmente inútil que se oxida”.
Postulación
El escritor reveló que fue la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de la cual es académico, la institución que lo postuló al Premio Cervantes.
Esta institución ha sido parte esencial de su vida y formación: “Es mi alma mater. A veces esta alma mater es tan fuerte que tengo que decirle ‘calma mater’, porque la universidad es para mí el parteaguas de mi vida. Haber ingresado a la universidad fue pasar de la Edad Media a la Modernidad”.
Celorio agregó que la docencia es una de sus mayores pasiones, pues le permite compartir con los demás su amor por la literatura y seguir aprendiendo.
“Los profesores somos como una especie de vampiros que estamos chupando la sangre de los jóvenes para alimentarnos y seguir vivos”, manifestó con humor, y añadió que de cada curso obtiene nuevas enseñanzas en las aulas.
Recordó con gratitud haber impartido durante años la cátedra sobre el exilio español republicano, al que considera una de sus mayores influencias. “Si a mí me preguntan quién fue tu maestro, yo inmediatamente respondo: el exilio español republicano, porque fueron los grandes exiliados los que contribuyeron muchísimo a mi propia formación”, señaló.
En relación con su estilo literario, reconoció que busca siempre la palabra justa y precisa, sin renunciar a su riqueza léxica, aunque algunas expresiones resulten poco comunes para el lector promedio. Opinó que “un escritor no puede hacer ninguna concesión porque tiene el vocabulario como una herramienta fundamental, y yo no puedo decir una palabra genérica cuando hay una palabra específica para decir tal o cual cosa”.
En cuanto a las relaciones entre México y España, observó que actualmente existen gestos significativos de acercamiento cultural entre ambos países. Mencionó, entre ellos, el Premio Princesa de Asturias de la Concordia otorgado al Museo Nacional de Antropología y el de Artes concedido a la fotógrafa Graciela Iturbide. Recordó además la exposición dedicada a la Virgen de Guadalupe en el Museo del Prado. En su opinión, “estas manifestaciones tienden a un acercamiento que permita retomar la relación cordial y afectiva que siempre ha existido entre ambas naciones”.
El encuentro con la prensa fue organizado por Tusquets Editores, la casa editorial que publica la obra de Celorio desde 1992. La presentación estuvo a cargo de Juan Cerezo, editor de la firma, quien reconoció la amplia trayectoria del autor y destacó la coincidencia de que su más reciente novela, “Ese montón de espejos rotos”, haya salido al mercado español apenas tres semanas antes del anuncio del Premio.— IRIS MARGARITA CEBALLOS ALVARADO


