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NUEVA YORK (HealthDay News).— Los adultos de mediana edad y las personas mayores envejecerían con más gracia, y ahorrarían unos cuantos pesos, si dejaran de tomar medicamentos recetados para dormir, señala un estudio reciente.

Evitar los medicamentos para dormir reduciría la tasa de caídas de las personas mayores en casi un 9% y el deterioro cerebral en un 2%, informan investigadores en la revista “The Lancet Regional Health-Americas”.

También aumentaría la esperanza de vida en más de un mes y ahorraría a la gente miles de pesos.

“Nuestros resultados muestran que reducir el uso de medicamentos para dormir podría ayudar a los adultos mayores a vivir vidas más saludables con menos limitaciones”, dijo la investigadora principal, Hanke Heun-Johnson, del Centro Schaeffer de Políticas y Economía de la Salud de la USC.

Tan solo en Estados Unidos, más de 15 millones de personas mayores de 50 años de edad toman medicamentos recetados para dormir, como las benzodiacepinas y los sedantes-hipnóticos.

Las directrices desaconsejan el uso a largo plazo, pero los médicos con frecuencia recetan estos medicamentos durante largos períodos.

El insomnio afecta hasta a un 50 por ciento de las personas mayores de 65 años, lo que aumenta su riesgo de depresión, ansiedad, enfermedad cardíaca, hipertensión y deterioro cerebral.

Pero a su vez los medicamentos para dormir aumentan el riesgo de fracturas de huesos por caídas, sonambulismo, terrores nocturnos y deterioro cognitivo.

Para el nuevo estudio, los investigadores desarrollaron el Modelo de Ancianos del Futuro para proyectar el impacto del uso de drogas para dormir entre los adultos mayores. Utilizando datos de dos décadas del Estudio Federal de Salud y Jubilación, analizaron el uso actual de medicamentos para dormir y cómo les iría a las personas si todas dejaran de usarlos.

Encontraron que las personas de 65 a 74 años tenían el mayor beneficio potencial de evitar los medicamentos para dormir, en términos de salud cerebral y física.

Las personas mayores también ahorrarían a lo largo de su vida, principalmente por mejoras en su calidad de vida.

A las personas les iría mejor si probaran la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, que enseña mejores hábitos de sueño, afirmaron los investigadores.

Esa terapia es tan efectiva como los medicamentos para dormir a corto plazo y más efectiva a largo plazo, y se puede administrar a través de una aplicación.

“El insomnio es un problema grave para muchos adultos mayores, pero el uso regular de medicamentos para dormir puede plantear riesgos reales”, alertó el investigador principal, Jason Doctor, académico principal del Centro Schaeffer.

“Apoyar a los médicos en la reducción de las recetas y promover alternativas más seguras y comprobadas beneficiará en última instancia a los pacientes y a la sociedad”.

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