• El yucateco Rafael Gutiérrez-Vélez interpreta el Concierto para piano número 1 de Tchaikovsky con la Orquesta Sinfónica de Yucatán, anteayer en el Teatro Armando Manzanero
  • Cuatro imágenes del concurrido concierto de anteanoche de la Sinfónica de Yucatán, encabezado por Alejandro Basulto Martínez como director huésped

Una poderosa combinación de obras de Tchaikovsky eligió la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY) para presentarse ante el público en el marco del Otoño Cultural: el Concierto para piano número 1, que resonó majestuoso en la interpretación del solista invitado Rafael Gutiérrez-Vélez, y la Sinfonía número 5 en Mi menor, con la que la agrupación demostró por qué es catalogada como una de las mejores del país.

El concierto, de acceso gratuito y que tuvo lugar anteanoche, se sintió como un regalo para propios y extraños, que pudieron disfrutar de dos de las piezas más destacadas del compositor ruso y de las más apreciadas del repertorio romántico.

La noche del viernes fue una ocasión especial, pues la OSY salió de su sede habitual (el Palacio de la Música) para presentarse en el Teatro Armando Manzanero, con capacidad para recibir a muchas más personas.

El teatro lució lleno, las más de 800 butacas del recinto fueron ocupadas, lo que recordó las presentaciones de la Orquesta en el Teatro Peón Contreras, donde era habitual el lleno total.

Alejandro Basulto Martínez llevó la batuta como director huésped y, al igual que en otras ocasiones, tuvo un desempeño a la altura del desafío, logrando un resultado brillante de la mano de los instrumentistas.

El pianista yucateco Rafael Gutiérrez-Vélez, quien actualmente reside en Europa, fue el invitado solista en el Concierto para piano número 1 en Si bemol menor. Su presencia representa una faceta de la agrupación sinfónica, la de invitar y recibir a músicos yucatecos que destacan a nivel internacional y que, si bien han dejado el terruño para superarse como profesionales, regresan al lugar que los vio nacer para compartir su talento.

Es el caso de Gutiérrez-Velez, quien realizó estudios en el Conservatorio Tchaikovsky de Moscú y obtuvo la maestría en la Universidad de Música de Stuttgart.

El joven y multipremiado concertista dio muestra de virtuosismo en su interpretación y del poderío musical que se le atribuye al concierto elegido del ruso.

A lo largo de su interpretación imprimió pasión a cada nota y dejó sentir la emoción con la que el compositor la dotó. Los dedos de Rafael parecieron cobrar vida sobre las teclas del piano, se deslizaron lo mismo suave que intensa o ágilmente sobre el instrumento, mientras la Orquesta lo arropaba hábilmente. Como si sus dedos danzaran sobre el teclado, lo fue explorando de un extremo a otro con total seguridad y cadencia.

La interpretación comprobó por qué este concierto de Tchaikovsky es una de las obras cumbres del repertorio pianístico romántico.

La carrera internacional que Rafael Gutiérrez-Vélez ha forjado lo ha llevado a presentarse en salas de concierto de Europa, como el Steinway Hall y St. Martin-in-the-Fields en Londres, la sala Rachmaninoff en Moscú, el Petit Palau de la Música en Barcelona y el Verbrugghen Hall en Sídney. Sin embargo, la emoción de presentarse en esos recintos seguramente no mermó el orgullo de pisar el escenario del Teatro Armando Manzanero y recibir desde ahí la ovación de un público que quedó avasallado por su talento.

“Hijo pródigo de Yucatán”, se escuchó calificarlo a uno de los asistentes.

Los aplausos fueron intensos, varias personas se pusieron de pie para reconocer su desempeño, y el pianista recibió varios “¡Bravo!” y hasta chiflidos de emoción.

Muchos se quedaron con las ganas de escuchar un “encore” del pianista, que, si bien regresó al escenario tras los insistentes aplausos, solo agradeció y salió de nuevo para ya no volver.

En la parte complementaria, la OSY se enalteció con la interpretación de la Sinfonía número 5 en Mi menor, también de Tchaikovsky, otra gran obra del repertorio sinfónico y que algunos consideran la mejor pieza del compositor ruso.

“Una completa resignación ante el destino”, se dice que escribió Tchaikovsky en su cuaderno al esbozar el escenario de su Quinta Sinfonía, y así lo plantea en los cuatro movimientos.

El tema del destino se hace presente en el arranque de la sinfonía, para luego llevar al escucha a una dulce melodía en el segundo movimiento. En el tercero, un vals llevó a la audiencia a imaginar los grandes salones de la Europa del siglo XVIII y XIX, para luego dar paso al cuarto, enérgico y triunfal, con un final brillante, que fue la prueba de por qué Tchaikovsky es uno de los compositores más aclamados.

La OSY ofrecerá un segundo concierto con el mismo programa hoy domingo, a las 12 horas.

Al igual que la de anteayer, la presentación será gratuita con boleto de cortesía, que se puede solicitar en la taquilla del teatro desde las 10 a.m. hasta 10 minutos antes de iniciarse la función, en caso de que aún hubiera.

Para la presentación de anteanoche todas las entradas se agotaron y una larga fila de personas dispuestas a escuchar a la OSY se quedó sin poder ingresar.— IRIS MARGARITA CEBALLOS ALVARADO

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