¿Hasta qué punto un hipocondríaco quiere enfermarse? ¿Será que, en el fondo, quiere decir: “Te lo dije… sí estaba enfermo, no estaba exagerando”? Esa es la energía de la que quiero hablar hoy: la energía del “te lo dije”.
Es una forma de vivir donde queremos una cosa, pero pensamos otra. Y esa contradicción puede estar presente en muchas relaciones de nuestra vida.
Puede parecer una actitud compasiva, pero en el fondo es agresiva, carente y comparativa. Y donde hay comparación, no hay amor.
Cuando queremos decirle a alguien “te lo dije”, en realidad estamos deseando que se equivoque, que no le salgan las cosas, que fracase. Es lo mismo que sucede cuando terminas una relación pero en el fondo no perdonas. Si lo piensas bien… ¿qué tanto te alegraría que a esa persona le fuera mal?
Recuerdo a alguien que decía: “Me da lo mismo ir a su boda que a su velorio”, refiriéndose
a una persona que supuestamente le era indiferente. Pero eso no es indiferencia. Eso es dolor no resuelto. Esa es la energía del “te lo dije”: un deseo inconsciente de validar nuestro valor a través del fracaso del otro.
También lo he visto en mí. Una vez me invitaban a reuniones a las que no quería ir, pero cuando dejaron de invitarme… me molestó. Entonces, ¿qué quería? ¿Que me inviten para no ir? Es lo mismo: quiero algo, pero siento otra cosa.
Esa es la trampa. No estamos alineados. Y eso desgasta. Vivir con esa energía es vivir esperando que el otro falle para tener razón. Pero yo prefiero acompañarte en tu proceso, no boicotearlo. Prefiero decirte que si algo te salió mal, fue por menso… no porque “te lo dije”.
Mi nombre es Alejandro Granja-Peniche. Y escribo esto para aceptar y compartir mi proceso. Porque entender esta energía es parte de sanarla. Y si tú también has vivido desde ahí, quiero que sepas que no estás solo. Nos leemos el próximo lunes.

