Velas encendidas y juegos de luz envolvieron al público, realzando cada momento musical del concierto
Velas encendidas y juegos de luz envolvieron al público, realzando cada momento musical del concierto
  • Velas encendidas y juegos de luz envolvieron al público, realzando cada momento musical del concierto
  • Cecilio Perera interpreta el Concierto de Aranjuez acompañado por jóvenes músicos colombianos en el recital en el Armando Manzanero

Una orquesta en movimiento es la Filarmónica Joven de Colombia, que con sus vaivenes, recursos escénicos y performancias musicales, junto con la participación del guitarrista invitado Cecilio Perera, obtuvo el aplauso más cálido del público durante el concierto con causa IniciativaHAZ, realizado anteanoche en el teatro “Armando Manzanero”.

La velada dedicada a la música académica resultó redonda, espléndida y bella, términos que el público empleó para describir un espectáculo que logró complacer al oído, a la vista y al espíritu. Para muchos asistentes, fue un concierto distinto a todo lo que acostumbran experimentar.

Los jóvenes músicos, guiados por el director Juan Felipe Molano —quien conoce esta tierra musical y suele referirse al efecto simbólico de “beber agua de pozo”— ofrecieron una presentación cargada de emociones profundas. Violines que se movían de un lado a otro en sus asientos, músicos con los ojos cubiertos, siluetas proyectadas en el fondo del escenario, velas eléctricas que iluminaban tanto a la orquesta como al público, e instrumentos que parecían elevarse hacia el universo fueron parte de los elementos escénicos que enriquecieron este concierto marcado por el ímpetu juvenil, con vestuario oscuro y calzado deportivo.

Durante cerca de dos horas, con un intermedio, la agrupación interpretó obras de dos compositores hispanos y uno ruso. Tras las palabras de los representantes de la organización —que destacó que el programa beneficia a infancias vulnerables de Yucatán y Quintana Roo—, la orquesta abrió con Fiesta Four Pop Dances for Orchestra, del peruano Jimmy López, ejecutando el cuarto movimiento, Techno.

La primera intervención fue breve, pero suficiente para evidenciar el nivel de la Filarmónica Joven de Colombia, que visita México por primera vez. El público, paciente y emocionado, aguardó la segunda pieza de la noche y la entrada del guitarrista yucateco Cecilio Perera, quien interpretó con maestría una obra que domina a la perfección: el Concierto de Aranjuez, del compositor español Joaquín Rodrigo.

Acompañado por la energía de los jóvenes colombianos, Perera hizo “cantar” la guitarra, cargando de emoción los movimientos Allegro con spirito, Adagio y Allegro gentile. Su interpretación fue admirada, aplaudida y elogiada, y como obsequio regresó al escenario para ofrecer la pieza Highway Star, de Deep Purple, incorporando un toque de rock a la velada.

Tras el intermedio, el programa continuó con la Sinfonía No. 5, Op. 47, en Re menor, de Dmitri Shostakóvich. La orquesta interpretó los movimientos Moderato, Allegretto, Largo y Allegro non troppo, todos impregnados de sentimientos que reflejan las tensiones vitales del compositor.

La Filarmónica Joven de Colombia se transformó entonces en una auténtica orquesta en movimiento: no hubo intérpretes estáticos. Los violinistas se desplazaban ligeramente desde sus asientos y los demás músicos realizaban acciones adicionales, combinando destreza corporal y musical. El público celebró esta puesta en escena dinámica, cargada de teatralidad.

Entre los movimientos aparecieron elementos que reforzaron la narrativa, como la luz de las velas en el tercero de ellos, que contribuyó a recrear sensaciones asociadas al miedo, la alegría, el sarcasmo, el movimiento, la penumbra y la celebración.

Antes de iniciar la obra rusa, Molano compartió al público el contexto histórico que la acompaña. Explicó que esta sinfonía no solo marcaría un punto de inflexión en la música sinfónica, sino que literalmente salvaría la vida de Shostakóvich. Recordó que en la década de 1930, la ópera Lady Macbeth de Mtsensk fue vetada por el régimen de Stalin, que canceló todas sus presentaciones. La Cuarta Sinfonía del compositor, ya en ensayos, también fue retirada y prohibida. Ante la presión política y bajo amenaza, su única posibilidad de sobrevivir era crear una nueva sinfonía, para lo cual había sido llamado a consultas. Cada nota y cada acorde representaban, de manera literal, la vida o la muerte del compositor.

La ejecución concluyó entre aplausos, ovaciones y un público de pie, que reconoció el talento, emotividad y la fuerza interpretativa de la Filarmónica Joven de Colombia.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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