Cartel oficial de la mesa panel
Cartel oficial de la mesa panel

Desde plaguicidas hasta desechos industriales, distintos factores han convertido al territorio peninsular en un ambiente vulnerable, donde la exposición a químicos y contaminantes ha dejado de ser una excepción y se ha vuelto una constante.

En la península de Yucatán, la discusión sobre el impacto de las sustancias tóxicas está directamente relacionada con la vida cotidiana, la salud y los derechos de comunidades enteras — especialmente las mayas— que hoy se enfrentan a un entorno cada vez más contaminado.

Bajo este contexto se realizará la mesa panel “Derechos humanos y sustancias tóxicas en la península de Yucatán” el próximo miércoles 10, en el marco del Día de los Derechos Humanos. La actividad se organiza como parte de la convocatoria para reunir información que se enviará al relator especial de la ONU sobre derechos humanos y sustancias tóxicas, el doctor Marcos Orellana, quien visitará México en marzo de 2026.

Serán cinco los panelistas que participarán en el encuentro: Bernardo Serrano González, oficial de Derechos Humanos de la ONU; Lourdes Medina Carrillo, del Centro de Derechos Humanos Utsil Kuxtal; Orvelín Montiel Cortés, del Instituto Federal de la Defensoría Pública; Wílberth Nahuat Puc, comisario de Santa María Chi, y Rodrigo Llanes Salazar, investigador del Cephcis.

Llanes Salazar explicó al Diario que el encuentro se planeó para presentar públicamente la información que enviarán al relator.

Estos datos conforman un documento que expone tres grandes problemas que se viven en Yucatán y Campeche y que busca visibilizar la forma en que la exposición a sustancias tóxicas vulnera derechos humanos, incluido el de un ambiente no tóxico, ya reconocido por la ONU y el Estado mexicano.

La primera problemática, explicó el investigador, es la agricultura industrial y mecanizada, caracterizada por el uso intensivo de plaguicidas. Aunque el glifosato es el más conocido, Llanes señaló que hay otros más peligrosos, como el paraquat —asociado con el párkinson— y plaguicidas organofosforados prohibidos en varios países pero aún presentes en el nuestro.

En la Península se han detectado residuos de algunos de estos químicos en agua subterránea, agua embotellada, orina, sangre y hasta leche materna. “La población está expuesta completamente”, alertó el investigador.

A esto se añaden afectaciones indirectas como la muerte masiva de abejas por insecticidas como el fipronil y los neonicotinoides.

La segunda problemática consiste en la porcicultura desmedida, que creció como alternativa económica tras la crisis del henequén y, a diferencia de la producción tradicional, sus complejos actuales generan grandes volúmenes de desechos.

Tóxicos para las comunidades

Llanes Salazar citó a la Semarnat para indicar que las heces de estos animales contienen nitrógeno y fósforo que pueden ser fertilizantes, pero “en exceso resultan tóxicos”, además de incluir bacterias como E. coli, metales pesados, residuos de antibióticos y otros químicos. Sobre esta situación, se expondrá el sonado caso de Santa María Chi, donde operaba una granja sin permiso de descarga ni manifestación de impacto ambiental.

Derivado de esta situación, se suman otras afectaciones cotidianas como malos olores, plagas, deterioro de caminos y el constante tráfico de camiones pesados.

La tercera problemática que se expondrá son los bancos de materiales. Al respecto, el investigador aseguró que, aunque muchos hoy se ven como espacios “reaprovechados”, su operación implica la remoción de suelo, exposición del acuífero, explosiones y grandes cantidades de polvo que afectan a las comunidades.

Además, desechos que se quedan dentro de los bancos o pasan al acuífero expuesto. Si bien existen otras fuentes de contaminación —turismo, metales, microplásticos—, el especialista señaló que estos tres temas son los que más preocupan a las comunidades, investigadores y organizaciones.

Además de las afectaciones, el documento incorpora los problemas “de procedimiento” que preocupan al relator de la ONU.

“El derecho a un medio ambiente no tóxico requiere centrarse en prevenir la exposición”, subrayó Llanes Salazar, quien añadió que la mayor parte de las acciones se orientan más a mitigar que a evitar el daño.

La mesa panel tendrá lugar en la sede Rendón Peniche del Cephcis a las 5 p.m. y se transmitirá simultáneamente en la página de Facebook y el canal de YouTube del centro. El acceso presencial es libre y gratuito.