MILÁN (EFE).— La feroz y pasional “Lady Macbeth de Mtsensk” por la que Dmitri Shostakóvich padeció la censura soviética hace casi un siglo, se cobró ayer su venganza, recogiendo el aplauso de La Scala de Milán en la inauguración de su temporada lírica.
Al caer el telón, el público rompió en un sonoro aplauso durante diez minutos. Los elogios iban dirigidos a la protagonista, la soprano estadounidense Sara Jakubiak, pero también para el tenor uzbeko Najmiddin Mavlyanov, en el papel de su amante, y el bajo bielorruso Alexander Roslavets, su tiránico suegro.
El aplauso más especial fue para el director, Riccardo Chailly, que tras una década al frente de su orquesta se despide de esta institución.
“Lady Macbeth de Mtsensk” (1934) es la triste historia de Katerina L’Vovna, esposa de un rico mercante de la Rusia decimonónica que, para evadirse de su aburrida existencia, vive un idilio tórrido con un sirviente, Sergej, desencadenando el crimen y la desgracia en su propio hogar.
El personaje nació en una novela de 1865 de Nikolái Leskov, inspirado por una noticia real, pero, dado su gran éxito, acabó adaptado a lírica por Shostakóvich, que aspiraba a crear un tríptico sobre las condiciones de vida de la mujer rusa.
La ópera se estrenó un 22 de enero de 1934 en San Petersburgo, por entonces Leningrado, e inmediatamente cautivó a las masas soviéticas por el crudo realismo con el que mostraba el sexo, la miseria y la muerte.
Pero la “Lady Macbeth” de Shostakóvich pronto conocería las fauces de la censura. En 1936 el dictador Stalin asistió a una función y, dos días después, un artículo anónimo en el “Pravda” la sentenció con una frase para la posteridad: “Caos en vez de música”.
Aquel epitafio hizo que la obra cayera en el ostracismo hasta que en 1963 su compositor accediera a enmendarla en una versión más mojigata. La Scala ha elegido su versión original y más descarnada para abrir ayer su temporada, para su prestigiosa “Prima”, aunque ya la ofreció en su programa en 1992 y 2007.
Ayer, antes de que la función diera inicio, en los monitores del teatro apareció una advertencia: “la obra incluye escenas que pueden herir la sensibilidad”.
No faltaron escenas de sexo, envenenamiento, violaciones y crímenes y abusos… pero es que, al final, el público murmuraba que tampoco había sido para tanto.
A buen seguro todo el mundo salió ileso del teatro, pero también con el recuerdo de esta mujer que mató a su opresora familia por un hombre y acabó pagando las consecuencias en un frío páramo.
La puesta en escena del director ruso Vasily Barkhatov, muy cinematográfica, evoca la estética de la esfera soviética, aunque sin recurrir a sus símbolos.
Como cada año, ayer, el teatro colgó el cartel de “lleno” y atrajo a numerosas damas y caballeros de la rica burguesía milanesa con sus mejores galas, empresarios, políticos y rostros conocidos del mundo del espectáculo.
Sea como fuere, el estreno de esta “Lady Macbeth” y las reservas de otras seis réplicas ya ha generado “el mayor ingreso” de la larga historia del teatro, de 2.6 millones de euros.
