El seminarista Joaquín Alfredo Orilla Cobá reafirmó su respuesta al llamado al sacerdocio de Cristo al ser admitido a las Órdenes Sagradas, durante una ceremonia eucarística presidida ayer por el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, en el Aula Magna del Seminario Conciliar de Yucatán.

Como un regalo de Navidad, el joven seminarista, estudiante de segundo grado de Teología, originario del municipio de Ixil y quien mañana lunes cumplirá 26 años de edad, recibió esta admisión junto con el documento correspondiente de manos del Arzobispo, al concluir la homilía de la misa. A la celebración asistieron numerosas personas que llenaron la sede de la ceremonia.

El padre Ricardo Atocha Enseñat, rector del Seminario Conciliar de Yucatán, llamó al seminarista por su nombre para manifestar públicamente su deseo de ser admitido entre los candidatos a las Órdenes Sagradas y lo presentó ante el prelado, quien, en nombre de la Iglesia, lo recibió y bendijo.

El seminarista permaneció sentado en la primera fila y se acercó al Arzobispo al escuchar el llamado: “Acérquese el que va a ser admitido como candidato a las Órdenes Sagradas, Joaquín Alfredo Orilla Cobá”.

En diálogo con el obispo, el candidato manifestó su deseo de consagrar su vida al servicio de Dios y de los hombres. El Arzobispo, en nombre de la Iglesia, confirmó la llamada que un día Cristo le hizo y expresó que el seminarista ofrece su vida a Dios para que lo bendiga y lo haga perseverar en este propósito.

“Querido hijo Joaquín”, le dijo el prelado, que añadió que los pastores y maestros responsables de su formación, así como quienes aseguran conocerlo, habían emitido un informe favorable sobre su persona. “Por mi parte, yo confío plenamente en su parecer”, expresó.

Acto seguido, le preguntó si deseaba continuar preparándose debidamente, respondiendo al llamado de Dios, para hacerse apto de recibir en el momento oportuno el Orden Sagrado y desempeñar el ministerio que la Iglesia le confíe, a lo que el joven respondió afirmativamente. Asimismo, al ser cuestionado sobre su disposición para formar su espíritu y servir fielmente a Cristo y a su Iglesia, volvió a responder: “Sí, quiero”.

“La Iglesia recibe tu propósito con alegría. Que Dios mismo lleve a su término esta obra buena que en ti ha comenzado”, expresó monseñor Gustavo Rodríguez, mientras los asistentes respondían con un amén.

Durante la oración, el prelado pidió: “Escucha, Padre, nuestras súplicas y, por tu bondad, bendice a este hijo tuyo que desea consagrarse al culto divino y al servicio de tu pueblo en el ministerio sagrado. Concédele que persevere en su vocación y que, unido con amor sincero a Cristo sacerdote, llegue a ser apto para recibir dignamente el ministerio apostólico. Por Jesucristo nuestro Señor”.

Al concluir este momento litúrgico, el joven seminarista recibió calurosos aplausos de sacerdotes integrantes del equipo formador, invitados, religiosas, familiares, amigos, la comunidad en general y participantes de un retiro, entre otras personas.

El arzobispo de Yucatán pidió al dueño de la mies que escuche las oraciones por las vocaciones al ministerio y por las demás necesidades de la Iglesia y del mundo.

En la homilía, monseñor Gustavo Rodríguez compartió el recuerdo de un sacerdote que fue su maestro en el Seminario Menor y quien, al llegar un nuevo vicario con un carisma extraordinario, se alegraba sinceramente por el bien que realizaba, lejos de toda envidia. Recordó que aquel sacerdote repetía: “Es necesario que él crezca y yo me mengüe”.

El Arzobispo subrayó que la vida sacerdotal y la vida cristiana, cuando se asumen con seriedad, consisten en aceptar a Jesús y permitir que Él crezca, mientras uno mismo se hace a un lado para que sea el Señor quien viva y gobierne la vida. Añadió que este momento representa para Joaquín una oportunidad para asumir esa decisión de manera consciente.

Destacó que la ceremonia de admisión, aunque poco conocida y a veces mal entendida, es un momento fundamental en el camino sacerdotal, pues no basta con avanzar en los estudios o recibir evaluaciones favorables, sino que llega el momento de la verdad, cuando el seminarista afirma estar listo y sus formadores lo confirman.

Comparó este paso con el compromiso formal de un noviazgo largo que se concreta con la entrega del anillo, señalando que la Iglesia cuenta incluso con una liturgia propia para este momento, cuando reconoce el avance del seminarista y éste acepta un compromiso mayor de continuar su formación.

El Arzobispo recordó su propia experiencia de admisión, conocida entonces como candidatura, la cual vivió con profunda emoción, y señaló que este paso marca el inicio del tramo final hacia el sacerdocio, con un compromiso y una aceptación mutua más profunda.

Expresó su alegría por la presencia de sacerdotes dedicados a la pastoral vocacional, integrantes del programa Seminario en Familia (Semfam) y jóvenes en proceso de discernimiento, con el deseo de que esta celebración los motive y les ayude a comprender la vida sacerdotal como un verdadero misterio.

Indicó que no se trata únicamente de aprobar materias académicas, sino de una entrega gradual y seria al Señor, siendo este el primer paso fundamental hacia el ministerio sacerdotal.

En el contexto del tiempo de Navidad, monseñor Rodríguez reflexionó sobre el misterio del amor de Dios, que se comprende al contemplar el pesebre y la cruz, al recordar que Dios entregó a su Hijo y que el Hijo se entregó a sí mismo.

Señaló que, dentro del tiempo navideño que concluye hoy domingo, Joaquín es admitido formalmente como candidato a las Órdenes Sagradas del diaconado y presbiterado, lo que sin duda marcó de manera especial la vivencia de estas fiestas para él, su familia, amigos y compañeros.

Finalmente, el Arzobispo exhortó al joven seminarista a permitir que Cristo siga creciendo en su vida, mientras él mismo se hace a un lado.

Joaquín Alfredo Orilla Cobá estuvo acompañado por sus padres, Carlos Enrique Orilla Tejero y Nelly del Socorro de Jesús Cobá Dzib, así como por sus hermanos Jesús Emmanuel, Mariana Guadalupe y Carlos Enrique.

El rector del Seminario Conciliar dirigió palabras de agradecimiento al Arzobispo y a los asistentes. Asimismo, se informó que en la casa formadora de sacerdotes se inició anteayer el preseminario para aspirantes al Seminario Menor y para el programa Seminario en Familia, conocido como Semfam, con la participación de 110 jóvenes, quienes concluirán su experiencia hoy domingo al mediodía.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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