Hay obras que no se miran solamente con los ojos. Se escuchan con la memoria, se sienten en la piel y se quedan latiendo como una pregunta necesaria.
“Sujuy Ja’: Agua sagrada” pertenece a esa estirpe. No es solo un espectáculo escénico, es un ritual contemporáneo que convoca a la música, al mito y a la palabra para recordarnos que el agua, en la cosmogonía maya, no es un recurso, sino un ser vivo, origen y destino.
Creada de manera colectiva por artistas de Yucatán y los Países Bajos, y cantada íntegramente en lengua maya, la pieza narra historias del agua en este territorio desde el tiempo primordial hasta nuestros días: desde su creación sagrada hasta el relato del cenote que resguarda la última fuente de agua en el mundo.
Tras el eco favorable que dejó en 2024 y 2025, “Sujuy Ja’” se reimagina hoy con una fuerza renovada, al entrelazarse con colectivos mayas que defienden el territorio y cuidan las venas subterráneas que sostienen la vida en la Península.
Gira peninsular
El proyecto escénico “Sujuy Ja’: Agua sagrada” inició anteayer una gira por la Península que lo llevará a seis municipios de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, con funciones abiertas al público en espacios comunitarios, culturales y de profunda carga simbólica.
La primera presentación tuvó lugar en Izamal. La gira continuó ayer en Tihosuco, Quintana Roo, en el Museo de la Guerra de Castas; hoy lo hará en Felipe Carrillo Puerto, en el Santuario de la Cruz Parlante, a las 6 de la tarde; el próximo viernes 16 en Hopelchén, Campeche, en el Teatro de la Ciudad, a las 5 de la tarde; el sábado 17 en el Parque Malecón de Seybaplaya, Campeche, a las 5:30 de la tarde, y el domingo 18 en Kanasín, con sede y horario por confirmar.
La palabra, como el agua, encontró cauces inesperados. Una decena de colectivos, instituciones y comunidades se ha sumado de forma autogestiva para hacer posible la gira.
Activistas, artistas escénicos, custodios del patrimonio cultural y líderes comunitarios participan en una colaboración poco común, por la cual el escenario se transforma en un espacio de escucha, memoria y encuentro. La obra explora la concepción sagrada del agua dentro del pensamiento maya y, al mismo tiempo, confronta una realidad urgente, la amenaza constante que pesa sobre los mantos freáticos debido a la contaminación y la extracción indiscriminada. Inspirada en los sonidos del agua y de las primeras civilizaciones, la música surge de investigaciones documentales y de una sensibilidad que entiende el arte como un acto de responsabilidad colectiva.
En esta nueva etapa, cada función se extiende más allá de la escena. Al concluir el ritual musical, se abre un diálogo entre los colectivos participantes y el público, un espacio para conversar sobre las problemáticas que atraviesan a las comunidades anfitrionas y las luchas que hoy se libran desde los territorios. Casos como el de Kanasín, donde la instalación de una nueva cervecera ha encendido la alerta ciudadana, se integran a la reflexión colectiva, reafirmando que el arte también puede ser una herramienta para nombrar, unir y resistir.
Desde la vivencia
La maestra María del Socorro Loeza Flores, actriz y productora del proyecto, describe esta etapa como un momento de profunda vinculación. Señala que, más allá de lo que se publica o circula en redes, escuchar de viva voz a las comunidades transforma el sentido de la obra.
Durante visitas previas a lugares como Hopelchén, Felipe Carrillo Puerto, Tihosuco y Kanasín, el equipo pudo conocer de cerca las luchas locales por el agua y el territorio, experiencias que hoy nutren la fuerza escénica y simbólica de “Sujuy Ja’”.
Explicó que, si bien desde el inicio existía la intención de que la obra trascendiera las fronteras de Yucatán, concretar la gira ha requerido una planeación cuidadosa y una fuerte organización colectiva, especialmente considerando que parte del equipo creativo reside en el extranjero. “Había que coordinarnos para poder estar juntas en la gira, por eso nos tardamos, pero se hizo realidad, como primer proyecto de 2026”, dijo la artista.
Para Loeza Flores, “Sujuy Ja’” cobra una fuerza especial al estar integrada por artistas y activistas que comparten una misma sensibilidad. Esa empatía, subrayó, es la que permite que la obra no solo se presente, sino que dialogue con las comunidades, se deje atravesar por sus realidades y contribuya a fortalecer el tejido colectivo en defensa del agua y de una vida digna.
Apoyo entre colectivos
El proyecto es resultado de dos años de trabajo colectivo del grupo Sujuy Ja’, apoyado por World Opera Lab, una organización dedicada a la creación de piezas innovadoras que celebran la diversidad cultural y reflexionan poéticamente sobre problemáticas contemporáneas.
Se trata de una producción desarrollada en colaboración con músicos, cantantes, activistas, líderes comunitarios, académicos y guardianes del patrimonio cultural. El equipo creativo está integrado por las artistas escénicas mayas Socorro Loeza y Lucero Flores; la actriz y cantante Dana Góngora; la percusionista Wendy Palomeque; la guitarrista Daniela Romero; la directora Miranda Lakerveld; el investigador maya Freddy Poot, y la dramaturga y productora Alex Benavides.
En escena y fuera de ella, el equipo conjuga arte y activismo, haciendo de la empatía y el compromiso territorial el eje central de su propuesta.
La gira se realiza en colaboración con la Contraloría Ciudadana Autónoma del Agua, Agua para Todos, el Consejo Ciudadano por el Agua de Yucatán, el Colectivo Múuk’il Kaaj, Chicas Ka’anche’, la Coordinadora de Mujeres Mayas de Quintana Roo, Muuch-kambal, el Colectivo Maya de los Chenes, Pies de Mezcal, la Asamblea de Kanasín, Ja’ Kanules Telchaquillo, la Universidad de las Artes de Yucatán y la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán, con el apoyo de Performing Arts Funds NL.
“Sujuy Ja’” aspira a abrazar a quienes defienden el agua y el medio ambiente desde sus comunidades.
La invitación es a encontrarse, escuchar y hacer comunidad a través del arte, para construir una conciencia compartida que defienda el derecho a una vida digna y en equilibrio con la naturaleza. En cada función, el mensaje fluye con una certeza antigua y vigente, la de que cuidar el agua es cuidarnos entre todos.— DARINKA RUIZ Morimoto
