La parroquia de Cristo Resucitado, en el fraccionamiento Montecristo, celebró los 20 años de su consagración. Son dos décadas de una historia compartida y aún reconocible en los rostros de quienes la vieron nacer y en la actualidad siguen ocupando las mismas bancas.
La alegría fue palpable durante los festejos conmemorativos de anteanoche, en los que la iglesia se llenó de abrazos, recuerdos y agradecimiento. No se trató solo de celebrar un edificio, sino de reencontrarse como comunidad. Muchos de los primeros feligreses continúan participando activamente en las misas, los servicios pastorales y la vida cotidiana de la parroquia. Se conocen por nombre, han compartido bautizos, bodas, primeras comuniones y despedidas; han tejido una amistad que, con el paso de los años, se volvió parte esencial del templo.
En ese ambiente de cercanía, los arquitectos Augusto José Quijano Axle y Enrique Cabrera Peniche, encargados del proyecto de construcción de la parroquia, regresaron a un espacio que marcó sus vidas. Frente a los muros que ayudaron a levantar, recordaron un proceso largo, paciente y humano, que comenzó mucho antes de la consagración formal.
“Representa muchos recuerdos, mucha alegría”, compartió Quijano, al evocar los primeros años del proyecto. Recordó que la historia de Cristo Resucitado no se inició con un templo listo, sino con misas celebradas en estructuras provisionales, con sillas prestadas por una refresquera y una comunidad pequeña pero decidida.
El proyecto arquitectónico arrancó en 1997, cuando Quijano ganó el concurso para diseñar la parroquia. La obra avanzó durante cerca de ocho años, marcada por una característica poco común, se construyó conforme llegaban los donativos. “Fue una obra atípica. A veces iba más lento, a veces más rápido. Había momentos de resolver rápido y otros de esperar”, recordó. Finalmente, en enero de 2006, el templo fue consagrado, sellando un proceso que combinó técnica, fe y perseverancia.
Para Quijano, el vínculo con la parroquia no terminó con la entrega de la obra. “Es algo que vivo cada semana cuando vengo a misa. Aquí se casó mi hija”, reveló, dejando claro que Cristo Resucitado se convirtió también en un espacio familiar y de la vida cotidiana.
A su lado, Enrique Cabrera Peniche, quien entonces daba sus primeros pasos como arquitecto y tuvo a su cargo la supervisión directa de la obra, subrayó la importancia del proyecto en su formación profesional y personal. “Fue algo sumamente importante para nuestra carrera. Se nos confió mucho, tanto por Augusto como por el padre Manito”, recordó.
Para Cabrera, el templo es “otra casa”. Ahí bautizó a sus hijos y los vio recibir sus primeros sacramentos. “Me da una alegría enorme ver que la gente ha crecido espiritualmente con la capilla. Construir para estos objetivos es algo único”, afirmó, convencido de que no todas las obras dejan una huella tan profunda.
Los festejos por el 20o. aniversario de la consagración incluyeron otras actividades conmemorativas, como una misa de acción de gracias presidida por el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, cuya visita fue recibida con especial entusiasmo por la comunidad. Su presencia no solo dio realce litúrgico a la celebración, sino que reafirmó la importancia pastoral de una parroquia que, aunque joven, se ha consolidado como un referente espiritual en el norte de Mérida.
Durante la homilía y los encuentros posteriores, se destacó el valor de la comunidad como el verdadero cimiento del templo. Un mensaje que resonó con fuerza entre los asistentes y que retomó Cabrera al dirigir unas palabras a los feligreses: “En estos tiempos, si no hay comunidad, no hay futuro ni esperanza. Y aquí hay una comunidad fuerte y consolidada”.
A dos décadas de su consagración, la parroquia de Cristo Resucitado sigue consolidándose como un espacio donde la fe se vive con cercanía. Es un templo joven, sí, pero con raíces profundas: las de una comunidad que creció junto con sus muros y que hoy celebra no solo el paso del tiempo, sino la permanencia del encuentro, la amistad y la fe compartida.— DARINKA RUIZ
