• El canto junto a las cenizas de Manuel Merodio en el Monumento a los Creadores de la Canción Yucateca, en el Cementerio General, ayer: en el orden de costumbre, Luis Pérez Sabido, presidente emérito de la Sociedad Artística “Ricardo Palmerín”; Patricia Martín Briceño, secretaria de la Cultura y las Artes de Yucatán; Bertha Merodio Sentíes, hija del compositor, y Enrique Martín Briceño, presidente de la “Ricardo Palmerín”
  • Maricarmen Pérez actúa en la ceremonia en el monumento

Las cenizas de Manuel Merodio fueron depositadas la mañana de ayer en el Monumento a los Creadores de la Canción Yucateca, en el Cementerio General, donde ahora descansa junto a otros pilares de la composición.

El acto, cargado de emotividad, reunió a familiares, amigos, integrantes de la Sociedad Artística “Ricardo Palmerín” y autoridades.

La ceremonia tuvo lugar en el marco del Día del Compositor en México y fue marcada por el recuerdo del legado musical de Merodio, su dimensión humana y la importancia de preservar su obra como parte del patrimonio cultural.

Antes de colocarse las cenizas, la secretaria de la Cultura y las Artes, Patricia Martín Briceño, dijo que ésta era una fecha para reconocer la autoría, la imaginación y el oficio creativo, así como los espacios de memoria para mantener viva la obra de quienes han construido la identidad cultural.

Sobre Manuel Merodio, señaló que su obra trascendió fronteras sin perder vínculo con su tierra, y que sus canciones siguen presentes entre intérpretes y público.

En nombre de la familia, Ana Trillo Merodio hizo un recorrido por la trayectoria de su abuelo, resaltando la proyección internacional de su obra y su romanticismo. Recordó que sus boleros y baladas fueron interpretados por cantantes tanto mexicanos como extranjeros, lo que llevó su trabajo a Estados Unidos y países de Europa y Latinoamérica.

Habló del hombre cercano y sensible que fue en el ámbito familiar, y definió su obra como un romanticismo “honesto, sin exageraciones, pero lleno de emoción”.

Como padre, abuelo y esposo, Merodio dejó una huella de respeto, cariño y ejemplo, y aunque ahora ocupa un lugar físico entre los creadores de la canción yucateca, desde hace tiempo ya tenía un sitio en el corazón de quienes lo conocieron y escucharon su música.

Para cerrar el acto protocolario, Enrique Martín Briceño, presidente de la Sociedad “Ricardo Palmerín”, contextualizó el homenaje en el Día del Compositor, subrayando la importancia de Manuel Merodio para el bolero mexicano y yucateco.

Agregó que la trascendencia de su obra se integra al mausoleo donde descansan figuras clave de la canción popular de Yucatán, y que su nombre “tendría que citarse entre los grandes del bolero moderno mexicano”.

Además de rendirle un homenaje, dijo que el acto representaba una invitación a divulgar su legado, al recordar que sus canciones fueron grabadas por el Cuarteto Armónico, Armando Manzanero, Lucho Gatica y José José, entre otros.

Cerró su mensaje haciendo énfasis en la necesidad de poner nuevamente en circulación su obra, acercarla a las generaciones actuales y reconocer su lugar dentro del bolero latinoamericano.— Karla Cecilia Acosta Castillo

De un vistazo

Repertorio

En la ceremonia en el Cementerio General, ayer, la música estuvo a cargo de Maricarmen Pérez y, al piano, Pedro Carlos Herrera, quienes interpretaron “Te olvidaré”, “Ya viví” y “Mi mal comportamiento”, esta última, a petición de la vocalista, cantada por los presentes.

Despedida

Patricia Martín Briceño y Bertha Merodio Sentíes, hija del compositor, se dirigieron al último nicho abierto de la segunda sección del mausoleo para guardar la urna mientras se entonaban “Las golondrinas”.

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