• A la izquierda, en el orden de costumbre: Carlos Martín Briceño, Samia Farah, Edgardo Arredondo, Bibiana Camacho y Carlos René Padilla; arriba, una de las participantes leyendo antes de iniciar el evento

Con narraciones diversas, surgidas de las propias inquietudes, memorias e imaginarios de sus autores, se vivió anteanoche la primera jornada del V Encuentro Nacional de Cuentistas, realizado en el auditorio “Manuel Cepeda Peraza” del Edificio Central de la Uady, en presencia de la comunidad literaria que se dio cita para escuchar los cuentos leídos de viva de sus creadores.

El encuentro fue moderado por Carlos Martín Briceño, creador del Encuentro, quien agradeció la asistencia del público y la presencia de narradores que han participado en ediciones anteriores. “Si no estuvieran todos ustedes no podría haber el Encuentro Nacional de Cuentistas”, expresó, recordando que se trata de un proyecto que cumple cinco años reuniendo voces de distintas regiones del país, incluida la Península.

La primera lectura estuvo a cargo de Samia Farah, de Campeche, quien compartió el cuento inédito “Caracola”. Antes de comenzar, agradeció la invitación y al público por sumarse “a esta fiesta del cuento”. En su narración, Farah construye una historia atravesada por la memoria, la violencia infantil y el ajuste de cuentas.

La segunda lectura fue “El duelo”, del yucateco Edgardo Arredondo. El autor agradeció la invitación y dio paso a una narración contenida, de lenguaje directo y tensión sostenida, que coloca al lector dentro de una experiencia física y límite.

Posteriormente, Bibiana Camacho, originaria de Ciudad de México, tomó la palabra. Aunque estaba programado el cuento “El mono de obsidiana”, la autora decidió leer “El fantasma de T”, escrito en memoria de Gerardo de la Torre, a cuatro años de su fallecimiento. El relato, basado en un hecho real, muestra el duelo, la ausencia y la persistencia de los muertos en la vida cotidiana.

“Quizá los textos maravillosos de gente muerta sean un oráculo, un túnel, una lupa que nos muestra nuestra insignificancia”, se escuchó durante la lectura.

El cierre de la jornada estuvo a cargo del sonorense Carlos René Padilla, quien presentó “El segundo aire”, cuento que obtuvo mención honorífica en el Premio Nacional de Cuento “Beatriz Espejo” y que fue publicado recientemente en la antología del certamen.

Padilla dio las gracias por la invitación y compartió un texto que mezcla humor, cotidianidad y erotismo, con escenas que provocaron risas y silencios.

Al finalizar cada lectura, se destinaron unos minutos para preguntas y comentarios del público, generando un breve intercambio entre los autores y los asistentes.— Karla Cecilia Acosta Castillo

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