Nuevas guías estadounidenses promueven alimentos reales, pero requieren criterio para su aplicación
Nuevas guías estadounidenses promueven alimentos reales, pero requieren criterio para su aplicación

La nueva guía sobre la pirámide nutricional propuesta por Estados Unidos avanza en mayor coherencia con la fisiología humana; sin embargo, requiere de un amplio criterio nutricional para su correcta aplicación tanto a nivel individual como comunitario, mientras que la denominada “dieta de la milpa”, vigente en México, representa un modelo más completo, sostenible y culturalmente adecuado.

Así lo considera la licenciada en Nutrición Ina Alejandra Beristain Navarrete, vicepresidenta de la Asociación Mexicana de Diabetes en el Sureste y tesorera del Colegio Mexicano de Nutriólogos, Capítulo Yucatán, al opinar sobre las nuevas guías dietéticas publicadas recientemente por los Departamentos de Salud y Agricultura de Estados Unidos.

La especialista señala que la nueva pirámide nutricional invertida propuesta en ese país constituye un cambio relevante respecto al discurso tradicional, al desplazar el énfasis de los cereales refinados hacia los alimentos reales y mínimamente procesados, priorizando el consumo de proteínas, grasas saludables y alimentos con alta densidad de micronutrimentos.

Desde una mirada profesional, la guía presenta avances en coherencia con la fisiología humana, pero exige un amplio criterio nutricional para su correcta aplicación en individuos o comunidades, considerando sus contextos particulares.

Entre los puntos a favor de la nueva guía, destaca que uno de sus mayores aciertos es el mensaje central: “Come alimentos reales”.

Esta premisa implica reducir el consumo de ultraprocesados y azúcares añadidos, lo cual contribuye a mejorar la regulación del apetito y la saciedad, disminuir la inflamación crónica de bajo grado y favorecer una mejor señalización hormonal y metabólica.

Asimismo, el énfasis en verduras y frutas aporta fibra fermentable, polifenoles y compuestos bioactivos que impactan positivamente en la salud intestinal, la sensibilidad a la insulina y la relación entre calorías y nutrimentos. Desde la práctica clínica, añade Beristain Navarrete, se ha observado que aumentar su consumo desplaza de manera natural alimentos de baja calidad nutricional como dulces, frituras, jugos y productos ultraprocesados.

Beristain Navarrete afirma que la inclusión de alimentos integrales o reales como la papa, el camote, el maíz, la avena, la cebada y el trigo también resulta positiva, siempre que se comprenda que la cantidad y la frecuencia deben adaptarse al contexto individual. Subraya que no es lo mismo el requerimiento de un atleta que el de una persona con resistencia a la insulina, diabetes, que está embarazada o en la adultez mayor.

No obstante, enfatiza que existen puntos que requieren cautela y del criterio de un profesional de la salud para orientar adecuadamente a individuos o comunidades. Explica que el principal debate se debe a la promoción poco matizada de proteínas animales y grasas saturadas como base visual de la pirámide, ya que la evidencia científica continúa mostrando que un consumo elevado y sostenido de estos alimentos puede asociarse a un mayor riesgo cardiovascular si no se cuida la calidad, el origen y el balance global de la dieta.

Añade que el aumento en las recomendaciones de proteína, que van de 1.2 a 1.6 gramos por kilogramo de peso al día, puede ser adecuado para ciertos grupos como atletas, adultos mayores o personas que siguen procesos de recuperación, pero no debe generalizarse. Estas recomendaciones, puntualiza, deben individualizarse, especialmente en personas con enfermedad renal, metabólica o cardiovascular.

Recuerda las recomendaciones habituales de consumo de proteína para una persona sana se mantienen en 0.8 gramos por kilogramo de peso al día. La también directora del Centro de Consultoría Integral de Nutrición y Conducta Alimentaria indica que esta pirámide no debe interpretarse como una receta universal, sino como una herramienta flexible que exige ajustes en proporciones, selección adecuada de fuentes de grasa e individualización según edad, sexo, estado de salud y nivel de actividad física.

Dieta de la milpa

En este contexto, al comparar la nueva guía estadounidense con la “dieta de la milpa”, observa que muchas de las recomendaciones consideradas “nuevas” ya estaban presentes en la tradición alimentaria mexicana.

Explica que la milpa se basa en la sinergia natural del maíz, el frijol y la calabaza, que en conjunto forman una proteína de alto valor biológico, fibra de calidad y una matriz alimentaria completa. Señala que este modelo no separa nutrientes, sino que los integra, tal como el cuerpo humano los reconoce.

Además, recuerda que se trata de un modelo agroecológico y sostenible que promueve el cuidado de la biodiversidad, reduce el impacto ambiental y fortalece la soberanía alimentaria, a diferencia de guías industriales que dependen de monocultivos, lácteos y cadenas altamente procesadas.

Desde el punto de vista nutricional, destaca que la milpa aporta mucho más que macronutrimentos, ya que quelites, hongos, chiles e incluso insectos constituyen fuentes ricas en micronutrientes, antioxidantes y prebióticos, los cuales suelen estar ausentes en la dieta occidental estándar.

Otro aspecto relevante, indica, es que la guía mexicana coloca la lactancia materna en el centro del modelo alimentario, al reconocer que la salud metabólica se inicia en el nacimiento, un elemento que con frecuencia es omitido en guías influenciadas por la industria.

A manera de conclusión, Beristain Navarrete señala que la nueva pirámide nutricional representa un avance en algunos aspectos, como la reducción de ultraprocesados, el mayor énfasis en comida real, la densidad nutricional y un mejor enfoque en la saciedad y la masa muscular.

Reitera que la “dieta de la milpa” demuestra que las raíces alimentarias de México ya ofrecían un modelo más completo, sostenible y culturalmente adecuado. Considera que el verdadero avance no radica únicamente en invertir la pirámide, sino en recuperar sistemas alimentarios tradicionales, aplicar orientación nutricional profesional y comprender que no existe una pirámide única para toda la población.

Finalmente, sostiene que la nutrición inteligente y efectiva debe ser clara y flexible. En México, enfatiza, existen modelos propios que se adecuan a las características de la población, aunque reconoce que es necesario realizar ajustes y adaptaciones que, con base en la evidencia científica, se validan y modifican con el tiempo, además de retomar los elementos positivos y factibles de nuevas propuestas internacionales.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

De un vistazo

Economía estadounidense

La licenciada en Nutrición Ina Alejandra Beristain Navarrete opina que las nuevas guías dietéticas publicadas por los Departamentos de Salud y Agricultura de Estados Unidos presentan diversos puntos positivos a considerar, pero también responden a uno de sus principales objetivos, que es fortalecer la economía del país, al apoyar a agricultores, ganaderos y empresas estadounidenses dedicadas a la producción de alimentos.

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