GLASGOW, Reino Unido (EFE).— Hace cien años, un inventor escocés cambió la historia de la comunicación al transmitir por primera vez imágenes en movimiento.
John Logie Baird, considerado el pionero de la televisión, realizó un experimento que, aunque rudimentario, sentó las bases de un medio que transformaría la vida cotidiana.
Aquella escena poco tuvo que ver con el fenómeno global en el que acabaría convirtiéndose la televisión.
El 26 de enero de 1926, en un laboratorio improvisado en el número 22 de Frith Street, en el barrio londinense de Soho, Baird presentó su “televisor” ante un reducido grupo de invitados. La imagen proyectada era la cabeza de un muñeco de ventrílocuo llamado Stooky Bill, elegido porque “la potente iluminación necesaria hacía insoportable el calor para un ser humano”. La demostración fue presenciada por integrantes de la Royal Institution, quienes quedaron sorprendidos por el avance.
La prensa británica apenas dedicó espacio al acontecimiento. El diario “The Times” reseñó dos días después una “prueba exitosa de un nuevo aparato”, señalando que podían distinguirse figuras como una mano, una pipa o un cuaderno en movimiento. Sin embargo, el cronista cerró su texto con cautela: “Todavía queda por verse hasta qué punto los posteriores desarrollos llevarán el sistema de Baird hacia un uso práctico”.
Nacido en 1888 en Helensburgh, Escocia, Baird fue un inventor obstinado que acumuló fracasos antes de dar con la clave de la televisión. Entre sus proyectos fallidos estuvo el Baird Undersock, una prenda térmica que no tuvo éxito comercial.
Su nieto Iain Logie Baird recordó recientemente: “La televisión habría llegado al final de cuentas, pero sin su urgencia y su empuje (de su abuelo) habría llegado a Gran Bretaña mucho más tarde”, con lo que destacó la perseverancia del inventor.
Tras la demostración de 1926, el desarrollo de la televisión avanzó rápidamente. En la década de 1930, la BBC inició transmisiones regulares en Londres, primero con sistemas mecánicos de baja definición y más tarde con emisiones consideradas de “alta definición”.
Aunque muchas retransmisiones no se conservaron, los archivos muestran una programación variada con teatro, ópera, ballet, concursos y deportes, consolidando la televisión como una nueva ventana al mundo.
Con motivo del centenario, estudiantes de la Universidad de Strathclyde construyeron una réplica funcional del televisor mecánico de Baird, adaptada a la tecnología actual y capaz de enviar imágenes desde celulares.
Cien años después de la imagen borrosa de Stooky Bill, la televisión sigue evolucionando, pero su origen permanece en aquel laboratorio de Soho y en la obstinación de un inventor que demostró que “las imágenes también podían viajar por el aire”.
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Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam
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