En la encantadora sección “La semana hace 50 años” de Diario de Yucatán del pasado domingo 25 aparecen unas declaraciones del entonces alcalde de Mérida, Ing. Federico Granja Ricalde.

El primer edil dijo que habría que rescatar los quioscos del otrora Paseo de las Bonitas para devolverle a esa calle su esplendor. La calle 65, de la 50 a la 54, más o menos, era el noble Paseo de la ciudad.

El ingeniero Granja Ricalde reconocía que los quioscos eran propiedad del Ayuntamiento, pues desde unos 25 años antes, cuando fueron construidos, se concesionaron a particulares, siendo que algunos de ellos se traspasaron indebidamente y hace 50 años resultaba muy difícil recuperarlos y demolerlos.

Hoy la así llamada Calle Ancha del Bazar, mudanza de mal gusto, junto con la otrora Alameda de Gálvez, constituye la calle de mayor aforo peatonal de la ciudad, condición que le da un valor significativo al metro cuadrado de la zona.

La Calle Ancha del Bazar soportó los embates que el anterior gobierno le propinó, junto a los mercados.

Sin lugar a dudas sería fascinante que se rescatara la calle histórica, que tiene majestuosos edificios Bella Época en el costado sur, mientras que el costado norte puede tener el embrujo de los últimos días de la Colonia.

A un tiempo se podría rescatar el Portal de la Pescadería. Y que toda la zona le rindiera un homenaje a la Fortaleza de San Benito.

Cierto es que desde hace más de un siglo se optó por darle a la calle, un tiempo llamada desde Los Hidalgos, un destino funcional, que tal es el que prevalece.

Esa es la discusión: se recupera con fines históricos, y en consecuencia turísticos, o prevalece la funcionalidad que hoy le dan los habitantes de Mérida. 

Cronista de la ciudad.

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