Celebramos la XXXIV Jornada Mundial de oración por los enfermos y en esta ocasión el papa León XIV ha elegido como lema para esta Jornada: “La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro.”
Esta imagen evangélica, tomada de la parábola del Buen Samaritano, se presenta como modelo de la compasión cristiana: una compasión que no se queda en sentimiento, sino que se traduce en cercanía y acciones concretas hacia los que sufren.
El Pontífice invita a la Iglesia a contemplar al samaritano que se detiene ante el herido, lo cuida y lo acompaña. Esta compasión no es un mero sentimiento, sino un acto de amor que implica acercarse, acoger, sostener y sanar las heridas de los enfermos y sufrientes con gestos concretos de ternura y cuidado.
El Papa recuerda que el amor auténtico, inspirado por el Evangelio, requiere entrar en el sufrimiento del otro. Amar no se limita a desear bienestar, sino a compartir el peso de la fragilidad humana y caminar junto a quienes están en situación de enfermedad, soledad o vulnerabilidad.
La compasión cristiana no es exclusivamente un acto individual, sino una misión que involucra a toda la comunidad eclesial y civil, movilizando la fraternidad y la solidaridad para aliviar el sufrimiento de tantos que carecen de asistencia, escucha y consuelo.
El mensaje también anima a elevar la mirada a María, Salud de los Enfermos, pidiendo su intercesión por quienes sufren y por quienes les acompañan, reconociendo en la oración un lugar de esperanza, consuelo y fuerza para continuar viviendo la compasión como estilo de vida.
En esta ocasión, celebraremos la misa diocesana por todos los enfermos, sus familias y todos los agentes sanitarios este sábado 7 de febrero a las 10 a.m. en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en la colonia Alemán. Ahí se impartirá el sacramento de la Unción a los enfermos que lo soliciten.— Presbítero Alejandro de J. Álvarez Gallegos, coordinador diocesano para la Pastoral de la salud, vida y adultos mayores
