Para muchas personas mayores, la compañía se vuelve invaluable. Los hijos ya hicieron su vida, el ritmo cotidiano se vuelve más lento y los silencios pesan más. En ese escenario, un animal de compañía puede representar mucho más que afecto: puede ser rutina, motivación, responsabilidad y, sobre todo, amor incondicional.
Sin embargo, advierte Rafael Augusto García López, médico veterinario en Ciencias Animales por la Universidad Mesoamericana de Puebla, no se trata solamente de “tener una mascota”, sino de elegirla con conciencia y con conocimiento.
García López, inspector de la Federación Canófila Mexicana desde 1996, comparte su experiencia para ayudar a responder: ¿Cuál es el mejor animal de compañía para una persona mayor?
Antes de pensar en razas, tamaños o edades del animal, plantea que no todas las personas son canófilas. “Un canófilo tiene uno o dos perros a lo largo de su vida. El canófilo es aquel que nació con el gusto por los perros y, pase lo que pase, va a tener uno siempre”, explica.
En entrevista con el Diario en el Hospital Veterinario Peninsular, en el interior de The Harbor Mérida, señala que también hay personas que se vuelven canófilas con el tiempo, tras una experiencia positiva, y quienes simplemente no lo son.
“En una persona mayor habría que ver primero si es canófila o no, porque a lo mejor la metemos en un problema (aconsejándole un perro de compañía)”.
Aunque los perros brindan afecto y estímulo emocional, no todos los adultos mayores están en condiciones de cuidar uno. “No en todos los adultos mayores el perro va a ser la solución, porque hay que hacerse cargo de los cuidados del animal”.
Si la persona tiene autonomía o apoyo familiar, un perro puede ser el compañero ideal. “El perro da amor”, subraya.
Uno de los errores más comunes es elegir una mascota solo por su apariencia, por ello el veterinario recomienda prestar atención al ritmo de vida de la persona mayor. “Si camina despacio, hay que buscar a un perro también tranquilo, que vaya acorde con su energía. Si es activo, obviamente necesita un perro activo”.
Respecto al tamaño, indica que los perros pequeños suelen tener un manejo más práctico y económico, y los grandes ofrecen seguridad e incluso apoyo físico.
Un dato que suele sorprender es que los perros de pelo corto tiran más pelo. “El pelo corto no es tan cómodo; en cambio, razas de pelo largo como el shih-tzu, lhasa apso y french poodle no tienen muda, aunque requieren cortes frecuentes”.
En cuanto a si es mejor un perro de raza o uno mestizo, García López explica que la diferencia principal es la previsibilidad. “¿Qué ventaja tenemos con el perro legítimo? Que sabemos la talla que va a tener, hasta el temperamento”, puntualiza.
Sin embargo, enfatiza que todos los caninos son capaces de adaptarse a un ser humano si se adquieren a la edad adecuada y se les domina. En este punto, subraya que la dominancia no significa ejercer violencia ni maldad, como lo comprueba que una mascota dominada es más segura y feliz. “El perro dominado obedece y está tranquilo. En cambio, el perro que manda está inquieto, no hace caso”.
Aunque lo ideal es criar al animal desde pequeño, también se pueden seleccionar caninos adultos con temperamento tranquilo.
El médico veterinario añade que, contrario a lo que muchos creen, sacar a pasear al perro no es obligatorio, sino que depende de la estabilidad que se le dé.
“Si tienes un perrito en tu casa, vive contigo todo el tiempo y nunca lo sacas a pasear, a lo mejor la gente dirá: ‘Qué crueldad’. Pero si a eso es a lo que está acostumbrado el perrito, come bien, tiene sus vacunas, está bien atendido, sacarlo a pasear no es obligación”.
“Lo importante es lo responsable que seas al adquirirlo y que la vida que le des en el futuro sea de calidad, homogénea”, apunta.
Agrega que hay perritos que no acostumbran salir a pasear y eso no es problema para ellos, como ocurre en lugares donde mucha gente vive en departamentos. “Adentro tienen lugar para sus necesidades y todo ordenadito”, manifiesta.
Opina que tener un gato de mascota puede resultar más cómodo para algunas personas, ya que es un animal independiente y puede vivir en interiores sin problema.
Pero si se opta por un perro, García López hace énfasis en que no debe ser por compasión a la persona mayor, sino evaluar si puede y quiere asumir el liderazgo.
“Es muy fácil decir: ‘Vamos a darle un perro a ese señor que está solito’… ¿Por qué no le dan un (pájaro) cardenal? Para tenerlo hay que tener un permiso. Pues igualmente no cualquiera califica para tener un perro”.
Cuando la decisión de vivir con un canino es consciente, el resultado puede ser extraordinario. “Es impresionante cómo un perro no te deja de ver nunca… y sí es algo muy útil para los adultos mayores”.— IVÁN CANUL EK


