Entrada de los integrantes de la Adoración Nocturna con banderas
Entrada de los integrantes de la Adoración Nocturna con banderas

“En la vida cristiana y, de manera particular en la vida sacerdotal, se está llamado a entregar la vida en forma constante, gota a gota, mediante la renuncia personal y la aceptación cotidiana de la cruz para seguir a Jesucristo”, expresó anoche el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, durante la misa patronal de San Felipe de Jesús.

El prelado señaló que, si bien los mártires se cuentan por miles a lo largo de la historia de la Iglesia, en comparación con el total de los cristianos son pocos, por lo que a la mayoría les corresponde ofrecer la vida de manera gradual, día con día. Estas reflexiones las compartió durante la homilía de la misa que presidió en la capilla del Seminario Menor “San Felipe de Jesús”.

Indicó que un mártir constituye un modelo para los seminaristas, al mostrar que cualquier esfuerzo realizado durante la formación sacerdotal es pequeño y limitado frente al amor de Dios. Consideró que las renuncias y sacrificios que se viven en esta etapa representan una respuesta mínima al amor divino.

Mandamiento del amor

El Arzobispo subrayó que el mandamiento fundamental es el amor, y recordó que Dios ama primero, por lo que el creyente está llamado a corresponder a ese amor con su vida y acciones. En este sentido, pidió a los presentes mantener una respuesta fiel y comprometida.

Recordó que San Felipe de Jesús es el patrono de los alumnos del Seminario Menor y afirmó que todos los seminaristas pueden aprender de su testimonio. Destacó que, más allá de alcanzar el sacerdocio, lo esencial es seguir la voz de Dios, tal como lo hizo San Felipe de Jesús.

Explicó que el santo mexicano regresaba a México con la intención de ser ordenado sacerdote, pero no llegó a recibir el ministerio, sino que entregó su vida de manera definitiva en el martirio. Añadió que San Felipe de Jesús es considerado el primer santo mexicano y también el primer mártir del país, razón por la cual se le reconoce como protomártir.

Anoche, la capilla del Seminario Menor se encontraba llena de sacerdotes y seminaristas, así como de integrantes de la Adoración Nocturna Mexicana y del Apostolado Serra, quienes aprovecharon la celebración para renovar sus promesas.

Durante la ceremonia, el apostolado promotor de vocaciones dio la bienvenida a los esposos César Bojórquez Zapata y Susana Bustillos Lope, quienes realizaron su compromiso formal ante el Arzobispo.

La celebración eucarística fue concelebrada por el obispo auxiliar monseñor Mario Medina Balam y por los presbíteros Ricardo Atoche Enseñat, rector del Seminario Conciliar; Rafael May Chunab y Cristian Andrade Gutiérrez, asesor de la Adoración Nocturna, y otros sacerdotes formadores.

En el altar fue colocada la imagen de San Felipe de Jesús. Al inicio de la misa, integrantes de la Adoración Nocturna ingresaron a la capilla portando banderas, y se explicó que San Felipe de Jesús es uno de los patronos de esta agrupación.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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