El éxito de un matrimonio no es algo que se pueda improvisar, afirma el presbítero Jorge Carlos Menéndez Moguel, quien opina que muchas parejas que se separan han tenido relaciones laxas y superficiales.
El sacerdote, quien ha brindado atención espiritual a personas divorciadas y vueltas a casar, considera que muchas parejas contraen matrimonio sin tener suficiente madurez, pues con frecuencia los noviazgos son frágiles y engañosos, con tiempos breves para conocerse y discernir si son adecuados el uno para el otro.
El sacerdote, párroco de San Francisco de Asís de Conkal y doctor en Teología Moral, añade que en algunos casos la inmadurez es tan evidente que el fracaso puede anticiparse incluso antes de que se celebre la boda, debido a la incapacidad que muestran los contrayentes para asumir con bases sólidas los retos —que no son pocos ni sencillos— del matrimonio.
Entrevistado en el marco del Día de San Valentín, el padre “Manito” indica que hay parejas con noviazgos acelerados, centrados en las muestras físicas de afecto, pero sin diálogo ni crecimiento mutuo.
“Cuando llegan las dificultades y las exigencias propias de la vida en común no están preparadas para afrontarlas”, advierte.
En ese sentido, recuerda la parábola que enseña que quien edifica sobre arena se derrumba ante las pruebas, pero quien lo hace sobre roca permanece firme.
Asimismo, apunta que una deficiente formación familiar influye de manera determinante en el fracaso de los esposos. “Muchos niños y jóvenes crecen en hogares fracturados, marcados por conflictos y divorcios, lo que afecta su desarrollo humano y su madurez. Aunque tengan buenos sentimientos y se enamoren al crecer, si no cuentan con una base sólida ni con un ejemplo claro de familia y matrimonio su concepto puede ser irreal o carecer de la importancia que merece”, manifiesta.
Por ello, los primeros formadores de un buen matrimonio son los propios padres de los novios. “Si los hijos no han sido preparados para comprender el amor, el sacrificio y la perseverancia, cuando el matrimonio exige esas virtudes carecen de la madurez necesaria”.
A esto se suma, dice, que algunas parejas se casan tras un noviazgo engañoso: creen que se aman cuando en realidad solo se gustan o se sienten atraídas, incluso físicamente, sin estar listas para el compromiso que implica el matrimonio.
Una vez casados y enfrentados a los retos cotidianos, surgen factores que pueden llevar a la crisis. Entre ellos el padre “Manito” menciona las malas amistades y ambientes.
Otra causa frecuente de divorcio es la rutina y el aburrimiento, que enfrían el amor, dice. Al hablar de enfriamiento aclara que no se refiere únicamente a la vida sexual, sino al amor entendido en sentido profundo. “Este debe alimentarse cada día; de lo contrario, queda expuesto a la tentación, al cansancio y al hastío”.
“El amor se construye y madura diariamente. No solo se expresa en el afecto sensible, sino también en la comunicación, la ayuda mutua, la paciencia y la tolerancia. Dos personas distintas que comparten un hogar deben tomar decisiones conjuntas, y no siempre estarán de acuerdo; por ello, la madurez en la comunicación es fundamental”, enfatiza.
El padre “Manito” opina que es sano que las parejas se evalúen de manera constante. En aniversarios u otras fechas significativas pueden preguntarse cómo les ha ido, en qué han avanzado, en qué han retrocedido y qué necesitan mejorar.
Así como las empresas realizan inventarios y revisan sus estados para corregir fallas, los matrimonios deberían hacer lo mismo con su relación, buscar consejo cuando sea necesario y fortalecer la comunicación.
Este “inventario”, añade, ayuda a mantener fresco el vínculo, pues permite renovar y fortalecer el amor.
Subraya que uno de los errores más comunes entre los jóvenes es casarse sin tener la madurez personal o de pareja necesarias. Por ello, recomienda no hacerlo demasiado pronto ni con premura, ya que con el tiempo pueden descubrir que no eligieron adecuadamente.
Considera que conmemoraciones como las del Día del Amor y la Amistad dan la oportunidad de reflexionar si desean permanecer juntos toda la vida y qué deben hacer —o dejar de hacer— para lograrlo.— Claudia Sierra Medina
Uniones Estadísticas
En Yucatán, en 2025 se registraron 10,903 matrimonios y 3,834 divorcios.
El más solicitado
El director del Registro Civil del Estado, adscrito a la Consejería Jurídica, Jorge Carlos Ramírez Granados, informa que el año pasado la edad promedio para contraer matrimonio fue de 24 años en mujeres y 29 en hombres, y que noviembre fue el mes con el mayor número de bodas.
Seguimiento
El funcionario señaló que estas cifras permiten dar seguimiento a la dinámica familiar en Yucatán y fortalecer la planeación de los servicios del Registro Civil.
