Las leucemias, los tumores del sistema nervioso central y los linfomas son los tres tipos de cáncer que más afectan a los menores de edad.

Las leucemias representan el 50% de todos los cánceres infantiles.

Hoy 15 de febrero se conmemora el Día Internacional contra el Cáncer Infantil, una fecha que busca crear conciencia sobre este padecimiento y exhortar a los padres a no dar por sentado ningún síntoma. Ante cualquier molestia o problema de salud del niño que no ceda, es importante acudir al pediatra para una evaluación. Aunque en la mayoría de los casos no se tratará de cáncer, es fundamental descartarlo de manera temprana.

La doctora Natalia Negroe Ocampo, oncóloga pediatra, señala que el cáncer es la primera causa de muerte por enfermedad en la población infantil y la leucemia es el tipo más frecuente.

Entre las leucemias agudas, la más común en la infancia es la linfoblástica aguda. En segundo lugar se encuentran los tumores del sistema nervioso central, que se desarrollan dentro del cerebro, y en tercero, los linfomas, que se originan en los ganglios linfáticos.

Sobre las leucemias, la especialista explica que el pico de presentación ocurre entre los 2 y 5 años de edad, aunque en realidad pueden aparecer en cualquier etapa de la infancia. Este cáncer provoca sangrado espontáneo, moretones o puntos rojos en la piel (petequias) por la disminución de plaquetas, así como palidez, cansancio y fiebre sin causa aparente.

Entre las leucemias, la linfoblástica aguda representa el 75% de los casos, la mieloide aguda el 20%, y el resto es de mieloides crónicas.

En cuanto a los tumores del sistema nervioso central, la doctora Negroe Ocampo recuerda que sus síntomas son variados. Uno es el dolor de cabeza capaz de despertar al niño que duerme, persistente, que mejora momentáneamente con analgésicos pero reaparece, y a veces se acompaña de vómito.

También se debe prestar atención a cualquier signo de deterioro neurológico, como disminución de la fuerza en una extremidad, convulsiones o desviación de la mirada, que podrían indicar presencia de tumor cerebral. Estos tumores suelen presentarse en menores de tres años y con frecuencia son infratentoriales, es decir, se localizan en el cerebelo.

Existe otro pico de presentación alrededor de los 10 años.

Respecto a los linfomas, la oncóloga pediatra indica que representan el 10% de los cánceres infantiles y pueden desarrollarse en cualquier ganglio linfático, desde el cuello hasta las ingles.

Su manifestación más común es la adenomegalia, es decir, el aumento de volumen de un ganglio en el cuello, las axilas o el abdomen, que puede presentarse como distensión abdominal.

Entre los síntomas asociados están sudoración nocturna, fiebre vespertina intermitente y pérdida de peso mayor al 10% en los últimos tres meses.

Existen distintos tipos de linfomas y su pronóstico varía según su tipo histológico y estadio. En Yucatán, la probabilidad de curación del cáncer infantil es del 57%, ligeramente superior a la media nacional, del 52%.

Las leucemias son las que presentan mayor probabilidad de curación, que puede alcanzar el 70%. En contraste, los tumores del sistema nervioso central tienen menor probabilidad, ya que suelen diagnosticarse en etapas avanzadas, cuando no es posible resecar el tumor.

Por ello, ante cualquier signo neurológico nuevo —como disminución de la fuerza, bajo rendimiento escolar, desviación de la mirada, marcha inestable, dolor de cabeza persistente o acompañado de vómitos— se debe acudir al pediatra.

Para confirmar la presencia de un tumor del sistema nervioso central se requiere una tomografía o una resonancia magnética cerebral.

La especialista enfatiza que ningún síntoma debe minimizarse. Cualquier “bolita” o cambio en el cuerpo debe estudiarse, y es necesario conocer la causa de los síntomas en lugar de ignorarlos. Dado que los signos pueden ser generales, si no se sospecha de cáncer infantil no se diagnosticará.

Entre los cánceres más agresivos en la infancia menciona el rabdomiosarcoma, un tumor muscular de crecimiento rápido que puede aparecer en el área genitourinaria —como vagina, vejiga o próstata— y provocar retención urinaria o hematuria. También puede presentarse en cabeza y cuello, donde se manifiesta como aumento de volumen, una masa en el cuello o detrás del ojo, causando exoftalmo, es decir, desplazamiento del ojo hacia afuera.

El 70% de los cánceres infantiles se suelen diagnosticar en etapas avanzadas. Para cambiar esta situación, en el Hospital O’Horán se aplica un sistema de referencia directa y se capacita a médicos generales de centros de salud para que identifiquen casos sospechosos y canalicen a los menores a atención especializada.

Existe una relación directa entre un diagnóstico en etapas tempranas y una mayor probabilidad de curación, así como menores secuelas. Mientras más temprano se detecten los tumores, mayores serán las posibilidades de éxito en el tratamiento.

La doctora Negroe señala que, a nivel gubernamental, se cuenta con apoyo para la adquisición de medicamentos especializados y, en algunos casos, con el respaldo de fundaciones civiles.

Finalmente, subraya que el diagnóstico de cáncer en un niño impacta a toda la familia, no solo en el aspecto de salud, sino también en lo económico y social.

Exhorta a los padres a mantenerse atentos a los síntomas. Ante cualquier sospecha deben acudir al pediatra y, si el menor no mejora, regresar a consulta, no normalizar los síntomas y recordar que esta enfermedad puede ser curada.— Iris Ceballos Alvarado

Cáncer infantil Datos

En Yucatán, la probabilidad de curación del cáncer infantil es el 57%; la media nacional: 52%.

No los minimices

La doctora Natalia Negroe Ocampo enfatiza que ningún síntoma en los niños debe minimizarse. Cualquier “bolita” o cambio en el cuerpo debe estudiarse, y es necesario conocer la causa de los síntomas en lugar de ignorarlos. Dado que los síntomas pueden ser generales, si no se sospecha de cáncer infantil no se diagnosticará.

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