• Aspecto general de la sala dedicada a fray Antonio Alcalde, obispo de esta diócesis, en el interior de la Catedral, colindante con la entrada al Sagrario Metropolitano
  • Detalle de un retrato del fraile dominico, que fue también obispo de Guadalajara, donde dejó huella como constructor y benefactor
  • Sobre estas líneas, copias de las Cédulas Reales que dan cuenta del nombramiento del obispo en 1761. A la izquierda, máscara mortuoria del fraile español, originario de la villa de Cigales
  • A la izquierda, fotografía de una ceremonia en la Catedral de Mérida con la que se ilustra la información de la consagración del templo en 1763. Arriba, el área geográfica que abarcaba el gobierno de la diócesis
  • Detalle de otro retrato del dominico, quien fue nombrado obispo por el rey Carlos III de España
  • A la derecha, la entrada a la sala de exposición. Debajo, una de las cédulas de información sobre fray Antonio, quien en 1771 partió a Ciudad de México para participar en el IV Coloquio Provincial Mexicano y en ese tiempo que se le notificó que había sido electo para ocupar el gobierno de la diócesis de Guadalajara

La centenaria Catedral de Mérida sigue sorprendiendo a sus visitantes. Ahora lo hace con una sala dedicada al siervo de Dios y obispo fray Antonio Alcalde y Barriga y a las historias eclesiásticas que lo entrelazaron a Yucatán y Guadalajara.

Hace un par de meses, a un costado de la entrada del Sagrario Metropolitano —por el interior de la Catedral— se habilitó una sala dedicada a Antonio Alcalde, el “fraile de la calavera” y cuya beatificación se encuentra en proceso.

La Arquidiócesis ha tenido en su historia unos 40 obispos, entre los que sobresale la trayectoria del fraile dominico, elegido por el rey Carlos III de España para ser obispo de Mérida y, posteriormente, de Guadalajara.

La sala puede visitarse de manera gratuita. Ahí se conoce la vida de fray Antonio, originario de la villa española de Cigales, donde nació el 15 de marzo de 1701, y fallecido el 4 de agosto de 1792 en Guadalajara.

Es considerado uno de los religiosos más ilustres que ha gobernado Yucatán y, si bien es recordado sobre todo por su labor en el obispado de Guadalajara, también es cierto que en la Península de Yucatán sentó las bases de proyectos que en el futuro llegarían a concretarse, como indica una de las fichas informativas de la muestra.

Hay además dos añejos retratos, una máscara mortuoria del obispo sobre una pila bautismal, una foto en blanco y negro, y una línea de tiempo de sucesos de la época.

Fray Antonio Alcalde fue nombrado obispo de Yucatán el 21 de noviembre de 1761. Documentos en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán dan cuenta del hecho, en la sección Gobierno, serie Cédulas Reales.

El fraile llegó a Yucatán el 1 de agosto de 1763 para iniciar su administración al frente del territorio que incluía a la Península, área que se representa en un mapa.

En la pared central de la sala se colocó un retrato de fray Antonio, de quien se aborda asimismo su gestión ante las calamidades que afrontó la región.

Desde 1765 hasta 1774 se reportaron en Yucatán plagas de langostas, sequías y huracanes, con las consecuentes falta de cosechas y hambruna. Estas desgracias, se apunta, llevaron a la muerte a numerosa población indígena, en especial en 1770, cuando se agotaron las reservas de maíz.

A pesar de los cortos diezmos, se añade, el obispado de Yucatán durante la prelacía de fray Antonio Alcalde logró destinar recursos a obras que ayudarían a mitigar en parte los estragos.

Por otro lado, fray Antonio consagró con solemnidad la Catedral de Mérida el 12 de diciembre de 1763. El territorio católico que gobernó incluía a Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Belice y una parte de Guatemala.

Dotó de camas al Hospital de San Juan de Dios que se ubicaba frente a la Catedral, sobre la calle 61 con 58, ante la crisis que padecía la provincia. Un año —contado hasta mayo de 1774— se atendieron 497 enfermos.

En el Seminario Tridentino de Nuestra Señora del Rosario y San Ildefonso, el obispo fundó una cátedra de Teología Moral.

En 1771 partió a Ciudad de México para participar en el IV Coloquio Provincial Mexicano y fue en ese tiempo que se le notificó que había sido electo para ocupar el gobierno de la diócesis de Guadalajara.

En la capital tapatía su huella es amplia como constructor y benefactor.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

Antonio Alcalde Datos

La sala dedicada al obispo está abierta de 7:30 a.m. a 12:30 p.m. y de 4 a 8 todos los días.

Créditos

La muestra cuenta con información de Carlos Mendoza Alonso y Rafael Patrón Sarti, y el montaje es de Carlos Mendoza, Jorge Tah Pérez, Aníbal Mendoza Vera y Javier Vázquez Cuevas.

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